Los minutos se hacen eternos aguardando a que acabe el día y pueda hablar un rato contigo. La sola idea es suficiente para que los nervios afloren en mi estómago, recordando lo dulce de tus labios, y lo elegante de tus líneas. Es algún tipo de dulce tortura, pues pese a que hace la espera inaguantable, de algún modo me da los ánimos para seguir esperando.
Todo esto me es ajeno, te miro a los ojos y veo mas cariño del que sé que emiten los míos, y de algún modo es reconfortante, pero no deja de resultarme extraño. Produce una agradecida calidez, mirarte a los ojos, besarte, o tenerte entre mis brazos, me hace sentir seguridad y comodidad. Tienes el don de hacer que todo resulte simple y natural, así como el poder de hacer que cada día me gustes un poco mas que el anterior.
No sé ni como seguir, este texto carece de forma o elegancia, no posee el estilo que creo poseen otros textos que escribo, pero me imperaba escribirlo, lo siento, me gustaría haber escrito algo mas bello, pero parece que carezco de la concentración suficiente.
Gracias por leer, y hasta que el viento os traiga de vuelta.
lunes, 10 de diciembre de 2012
miércoles, 5 de diciembre de 2012
El Nombre Propio, Interludio 1: La culpa
La lluvia y el viento azotan los árboles, que resisten impasibles, no así lo hacen sus ramas, que se agitan violentamente de forma errática. La rama de un roble repiquetea contra el cristal de la ventana, dentro, aún a pesar del fuego de la chimenea, el frío inunda la estancia, cuya única presencia es la silueta de una figura que la luz recorta en el umbral de una puerta abierta por donde entra la lluvia torrencial, y que impide que el calor se acumule. De algún modo, y a pesar de el ajetreo de mas allá de esas paredes de piedra que por la puerta entra, la presencia de esa figura hace que en la habitación reine la calma. La figura decide entrar, cerrando la puerta tras de sí, y se deja caer en una butaca cercana, poniéndole al escrutinio del fuego que arde en la chimenea. Tras el pelo mojado, unos ojos llorosos observan el temblor nervioso de sus manos, y su mente lucha por calmar su respiración acelerada.
Su mirada perdida revela que en realidad no está viendo lo que tiene delante. Sus pensamientos vuelan, ligeros y veloces, con un nerviosismo que la quietud de su cuerpo no refleja. Sus labios se entreabren al tiempo que una voz tenue, a punto de quebrar entona unos lamentos.
-No podía saberlo, solo intenté hacerlo lo mejor posible, solo actué lo mejor que supe...-
Su voz quiebra en llanto, y el torrente de emociones de su interior aprovecha para escapar. Aún a pesar de que el calor ya ha tomado la sala, el frío atenaza su corazón, y como un ruido sordo, el dolor y el miedo golpean sus oídos. Siente un vacío en el estómago, y una soledad en su alma que nada tiene que ver con la ausencia de otra persona en el lugar, así como con la certeza de la ausencia futura de una única persona. Y allí, quieto y solo, sintiendo un frío que proviene de su interior, emplea sus siguientes horas, huyendo de la realidad, buscando la fuerza para enfrentarla.
Su mirada perdida revela que en realidad no está viendo lo que tiene delante. Sus pensamientos vuelan, ligeros y veloces, con un nerviosismo que la quietud de su cuerpo no refleja. Sus labios se entreabren al tiempo que una voz tenue, a punto de quebrar entona unos lamentos.
-No podía saberlo, solo intenté hacerlo lo mejor posible, solo actué lo mejor que supe...-
Su voz quiebra en llanto, y el torrente de emociones de su interior aprovecha para escapar. Aún a pesar de que el calor ya ha tomado la sala, el frío atenaza su corazón, y como un ruido sordo, el dolor y el miedo golpean sus oídos. Siente un vacío en el estómago, y una soledad en su alma que nada tiene que ver con la ausencia de otra persona en el lugar, así como con la certeza de la ausencia futura de una única persona. Y allí, quieto y solo, sintiendo un frío que proviene de su interior, emplea sus siguientes horas, huyendo de la realidad, buscando la fuerza para enfrentarla.
domingo, 18 de noviembre de 2012
En ninguna parte
Hacía tiempo que no escribía, y lo cierto es que ya lo estaba echando en falta. Lo cierto es que tampoco tengo nada que escribir, no es como otras ocasiones que tenía un texto al que no lograba dar forma, o que no encontraba tiempo para plasmarlo, esta vez simplemente no hay texto. Es una sensación extraña, no del todo nueva, pero me es prácticamente ajena, y sobre todo durante tanto tiempo.
Produce una desagradable sensación de vacío, como cuando alguien que te es cercano y que siempre ha estado a tu vera desaparece, la misma sensación de terror que deja el escalón imaginario extra que te hace caer al vacío unos escasos centímetros que parecen kilómetros. No es una sensación dolorosa, ni te hace sufrir, es mas bien angustiosa, como una quemazón constante en la parte interior del labio debido a un pequeño corte, o esa herida en el talón que te produce una bota y que te incordia todo el día.
De algún modo también genera esa ligera desorientación de la cadencia de una meta, aún teniéndolas, es una desagradable sensación.
No sé muy bien como seguir, como he dicho, esta vez no hay texto, así que considero dejarlo aquí, espero el texto vuelva de nuevo en algún momento.
Gracias por leer, y hasta que el viento os traiga de vuelta.
Produce una desagradable sensación de vacío, como cuando alguien que te es cercano y que siempre ha estado a tu vera desaparece, la misma sensación de terror que deja el escalón imaginario extra que te hace caer al vacío unos escasos centímetros que parecen kilómetros. No es una sensación dolorosa, ni te hace sufrir, es mas bien angustiosa, como una quemazón constante en la parte interior del labio debido a un pequeño corte, o esa herida en el talón que te produce una bota y que te incordia todo el día.
De algún modo también genera esa ligera desorientación de la cadencia de una meta, aún teniéndolas, es una desagradable sensación.
No sé muy bien como seguir, como he dicho, esta vez no hay texto, así que considero dejarlo aquí, espero el texto vuelva de nuevo en algún momento.
Gracias por leer, y hasta que el viento os traiga de vuelta.
domingo, 21 de octubre de 2012
Un paso al abismo
No estoy muy seguro de como empezar este texto, de hecho, ni tan siquiera estoy seguro de que quiero decir, no sé que tema voy a tratar, ni sobre que voy a reflexionar a lo largo de este escrito, pero confío en que salga, pues de veras necesito escribir. Quizás no entendáis la sensación, pero es abrumadora, te mueres por escribir, o dibujar, necesitas urgentemente hacerlo, pero no sabes que dibujar, o mejor dicho, no sabes como dibujarlo, como plasmar lo que pretendes plasmar. Es un mal que no se lo deseo a nadie. Es una sensación extraña, similar a ir componiendo una melodía en tu mente. Primero no es mas que un ligero soniquete, con un ritmo mas o menos definido, pero, a medida que lo vas sacando, le vas dando forma, o él mismo toma la forma que tiene. Así hacen los textos. Muchas veces la parte mas difícil es el decidirse a iniciarlo, comenzar, pues una vez que ya ha comenzado a salir, terminará por hacerlo solo, y tomará la forma que merece, o que posee, si consideramos que realmente tiene una forma antes de que tu se la des. Debo admitir que esta parte es una sensación sumamente agradable, casi vale la pena la agonía de tenerlo encerrado por la liberación que produce el lograr plasmarlo. De hecho no, no se trata de que "casi valga la pena", la vale, completa y absolutamente, merece la pena el entregarlo todo a este modo, a plasmarlo por escrito, merece la pena todos esos momentos de angustia cuando no logras sacarlo, merece la pena el miedo que te invade cuando comienzas a sacarlo sin saber que es lo que saldrá, solo por ver que sale solo, que toma la forma, que te liberas de todo eso. Por supuesto que lo hace. Esto no se limita a este caso. Por lo general, si logras supera el miedo al vacío, a la caída, resulta que tienes la mayor parte del trabajo hecha. El solo luchar en la batalla ya te hace vencedor, siempre que no te rindas en el transcurso de la misma.
Siento estos desvaríos, pero en ocasiones la mejor forma de recordar como son las cosas es ponerlas por escrito.
Gracias por leer, y hasta que el viento os traiga de vuelta.
Siento estos desvaríos, pero en ocasiones la mejor forma de recordar como son las cosas es ponerlas por escrito.
Gracias por leer, y hasta que el viento os traiga de vuelta.
domingo, 16 de septiembre de 2012
Una carta en una botella
Escribo esto porque es algo que querría decirte, pero que dada la situación, no creo que fuese justo que lo hiciera, de modo que de forma un tanto cobarde la dejo aquí, pensando que si el azar te trae aquí la leerás, y que en caso contrario al menos me desahogaré un poco. Si lees esto, sabrás perfectamente que va dirigido a ti, pero por si te queda una pequeña duda, siendo como eres, y después de que hallas llegado hasta aquí, te aseguraré que en efecto, esta carta de dirige a ti, Denna.
Tan solo quería decirte que hace mucho que comencé con todo esto, y eso ya lo sabes, y como imaginas a lo largo de ese tiempo he pasado situaciones muy buenas y otras muy duras, unas para bien y otras para mal. Ahora me dispongo a hacer aquello que mas temo, seguramente la opción que mas odio y que me deja completamente anulado, pues eso mismo voy a hacer. Necesitas, en medida de lo posible, librarte de la carga que puedas, y lo que siento por ti, la situación, todo esto, es una pesada carga. Como dijiste, no importaría que no dijese cosas relacionadas con el tema, o que no hiciese alusión al mismo, considerando que no existe, pues tu ya conoces la realidad, pero al menos, puedo darte un poco de paz. Puedo dejarte cierto espacio, puedo desaparecer hasta que seas capaz de cargar de nuevo con este peso, hasta que me necesites de vuelta, o hasta cuando sea necesario. Es cierto, seguirás sabiendo como es la situación, pero quizás logres olvidarlo un poco y ello te ayude. Tengo mucho miedo, pues realmente a lo que mas temo es a ser olvidado, y mis demonios me dicen que cuando te de este espacio tu olvidarás esto, estarás mejor, y de algún modo será como si yo hubiese abandonado, pues dejarás de tenerme en cuenta, y conocerás a alguien mas alto, mas guapo, las listo o mas divertido, o aunque no sea así, simplemente será alguien con quien la compañía sea inocua, estaréis cómodos el uno con el otro, y tu no sentirás la carga que sientes sobre tus hombros cuando se trata de mi, que con él será mas simple, y el cariño y el amor surgirá de forma simple e inocente, como debería hacerlo. Mis demonios atacan mis debilidades y me dicen que hacer esto es aceptar una derrota, pero creo que es lo que necesitas. No me necesitas a tu lado, no ahora, no a mi. Me niego a ser tu carga cuando deseo ser tus alas, me niego a ser una astilla de quien pretendo ser alivio, y antes de eso prefiero no ser.
Si llegas a leer esto, supongo que muchas cosas se te pasarán por la cabeza, y seguramente reproches mi decisión, o quizás cuando lo leas la situación haya cambiado mucho, y quizás mis previsiones se cumplieron. No lo sé, pero necesitaba escribir esto, me estoy enfrentando a uno de mis mayores miedos, y es duro, solo espero que salga bien, al menos para uno de los dos.
Si cualquiera lee esto, alguien que no sea para quien está destinada la carta, y si ese alguien conoce al destinatario, le ruego que se abstenga de hacérsela llegar, pues solo dejo en manos del azar esa posibilidad. Si aún a pesar de ello se me desoye, no habrá grandes consecuencias, pues todo el mundo es libre de hacer algo así, pero lo mas seguro es que esa persona me decepcione notablemente, y pierda mi confianza en ella (no es una gran amenaza, lo sé).
Adiós Denna, hasta que decidas traer de vuelta al viento.
Tan solo quería decirte que hace mucho que comencé con todo esto, y eso ya lo sabes, y como imaginas a lo largo de ese tiempo he pasado situaciones muy buenas y otras muy duras, unas para bien y otras para mal. Ahora me dispongo a hacer aquello que mas temo, seguramente la opción que mas odio y que me deja completamente anulado, pues eso mismo voy a hacer. Necesitas, en medida de lo posible, librarte de la carga que puedas, y lo que siento por ti, la situación, todo esto, es una pesada carga. Como dijiste, no importaría que no dijese cosas relacionadas con el tema, o que no hiciese alusión al mismo, considerando que no existe, pues tu ya conoces la realidad, pero al menos, puedo darte un poco de paz. Puedo dejarte cierto espacio, puedo desaparecer hasta que seas capaz de cargar de nuevo con este peso, hasta que me necesites de vuelta, o hasta cuando sea necesario. Es cierto, seguirás sabiendo como es la situación, pero quizás logres olvidarlo un poco y ello te ayude. Tengo mucho miedo, pues realmente a lo que mas temo es a ser olvidado, y mis demonios me dicen que cuando te de este espacio tu olvidarás esto, estarás mejor, y de algún modo será como si yo hubiese abandonado, pues dejarás de tenerme en cuenta, y conocerás a alguien mas alto, mas guapo, las listo o mas divertido, o aunque no sea así, simplemente será alguien con quien la compañía sea inocua, estaréis cómodos el uno con el otro, y tu no sentirás la carga que sientes sobre tus hombros cuando se trata de mi, que con él será mas simple, y el cariño y el amor surgirá de forma simple e inocente, como debería hacerlo. Mis demonios atacan mis debilidades y me dicen que hacer esto es aceptar una derrota, pero creo que es lo que necesitas. No me necesitas a tu lado, no ahora, no a mi. Me niego a ser tu carga cuando deseo ser tus alas, me niego a ser una astilla de quien pretendo ser alivio, y antes de eso prefiero no ser.
Si llegas a leer esto, supongo que muchas cosas se te pasarán por la cabeza, y seguramente reproches mi decisión, o quizás cuando lo leas la situación haya cambiado mucho, y quizás mis previsiones se cumplieron. No lo sé, pero necesitaba escribir esto, me estoy enfrentando a uno de mis mayores miedos, y es duro, solo espero que salga bien, al menos para uno de los dos.
Si cualquiera lee esto, alguien que no sea para quien está destinada la carta, y si ese alguien conoce al destinatario, le ruego que se abstenga de hacérsela llegar, pues solo dejo en manos del azar esa posibilidad. Si aún a pesar de ello se me desoye, no habrá grandes consecuencias, pues todo el mundo es libre de hacer algo así, pero lo mas seguro es que esa persona me decepcione notablemente, y pierda mi confianza en ella (no es una gran amenaza, lo sé).
Adiós Denna, hasta que decidas traer de vuelta al viento.
Soy gilipollas
Soy gilipollas, y no se trata de una deducción, o una opinión, es un hecho. Pero, no os preocupéis, todos somos gilipollas, de un modo u otro, y en mayor o menor grado, y el problema reside en que la mayor parte del tiempo, ni tan siquiera somos conscientes de ello. No soy gilipollas continuamente, es decir, si, lo soy, pero no es algo que tenga un efecto continuo, sino mas bien puntual, pero por desgracia siquiera me doy cuenta de cuando lo hago. Hay ciertos momentos en los que una parte "no gilipollas" de mi sale a la luz, y actúo de un modo hábil, pero también hay momentos en los que toda mi gilipollez toma forma, y entonces es cuando realmente meto la pata. Ni tan siquiera hago las cosas con mala intención, desde mi punto de vista, solo intento hacer lo que puedo por vivir mi vida de la mejor forma que sé, pero es justo por eso, porque vivo de la mejor forma que sé, y por que no sé demasiado, que actúo mal en múltiples ocasiones. No pasa nada, supongo, todo el mundo tiene defectos, y yo mas que nadie, pero en ciertas ocasiones, cuando gozo de un momento de lucidez, y miro en retrospectiva, no puedo evitar pensar lo gilipollas que llegué a ser en tal, o cual momento.
Soy gilipollas, y para bien o para mal es mi forma de ser. No se trata de que no quiera cambiarlo, seguiré luchando día tras día por mejorar como persona, pero si alguna vez te asombra un momento de lucidez del que goce, no lo olvides, eso es solo un momento, y el resto del tiempo, soy gilipollas.
Gracias por leer, y hasta que el viento os traiga de vuelta.
Soy gilipollas, y para bien o para mal es mi forma de ser. No se trata de que no quiera cambiarlo, seguiré luchando día tras día por mejorar como persona, pero si alguna vez te asombra un momento de lucidez del que goce, no lo olvides, eso es solo un momento, y el resto del tiempo, soy gilipollas.
Gracias por leer, y hasta que el viento os traiga de vuelta.
jueves, 13 de septiembre de 2012
La observé
La observé mientras bajaba las escaleras. Sus pies descalzos se posaban grácilmente sobre los escalones de mármol, o quizás llevase tacones y se tratase de roble. Llevaba un elegante vestido, o quizás una camiseta vieja y rota. Su ropa mostraba una increíble gama de colores, o quizás era toda negra. El pelo era negro como el carbón, o quizás de un intenso tono rojizo, tampoco es importante, así como no lo es si llevaba las orejas llenas de perforaciones, o si no tenía ninguna, o si su piel mostraba cientos de tatuajes, o estaba impoluta, nada de eso era importante, y ni tan siquiera lo vi.
Cuando miré, la vi mas allá de toda circunstancia, lo que yo vi fueron sus ojos alegres y vivaces, vi sus sonrisa sincera y dulce. Vi como se le erizaba el pelo de la nuca, y como el frío enrojecía su nariz. Vi como se le humedecían los ojos por la congestión y le brillaban con una muestra de la luz que llevaban dentro. La vi feliz, y la vi triste, y vi algunas de esas pequeñas cosas que realmente la hacen ella.
Vi lo que era, y lo que podía ser, vi lo que ella podía aportarme, y lo que yo podía aportarle a ella.
Y una vez que vi esto, decidí dárselo todo.
Gracias por leer, y hasta que el viento os traiga de vuelta.
Cuando miré, la vi mas allá de toda circunstancia, lo que yo vi fueron sus ojos alegres y vivaces, vi sus sonrisa sincera y dulce. Vi como se le erizaba el pelo de la nuca, y como el frío enrojecía su nariz. Vi como se le humedecían los ojos por la congestión y le brillaban con una muestra de la luz que llevaban dentro. La vi feliz, y la vi triste, y vi algunas de esas pequeñas cosas que realmente la hacen ella.
Vi lo que era, y lo que podía ser, vi lo que ella podía aportarme, y lo que yo podía aportarle a ella.
Y una vez que vi esto, decidí dárselo todo.
Gracias por leer, y hasta que el viento os traiga de vuelta.
miércoles, 5 de septiembre de 2012
El Nombre Propio; Capítulo 5: Ligero trote
Aún frenético por el combate, y entusiasmado por la victoria, salí de aquel edificio a medio construir, para sorprenderme de la agradable lluvia que caía, ligera y fresca, completamente ajena a la situación. Agradecí que así fuese, pues aunque luego pudiese pasar frío, en ese momento la lluvia calmó en parte mi dolor, e hizo, de algún modo, mas llevadero el asimilar lo que estaba ocurriendo. La lluvia, además, podría servirme para amortiguar mi ruido, pero algo me decía que esto no sería tan útil como cabía esperar. Sin perder mas tiempo inicié mi marcha, evitando calles concurridas o con comercios, y adentrándome más por callejones, logrando así evitar grandes grupos de Inerciales, al menos en su mayoría. Como no podía ser de otro modo acabé por encontrarme otro Inercial, por suerte solo de nuevo, que parecía estar festejando sobre lo que otrora fuese una persona. Me acerqué con cautela, y de nuevo aquel cuerpo desfigurado por una burla de expresiones humanas no pareció reaccionar ante mi presencia, al menos hasta que me acerqué a cierta distancia, mucho después de que pudiese verme, y algo antes de que pudiese oírme, una vez mas, al posar mi pie sobre el suelo, noté como si algo se rompiese en el aire, como si hubiese hecho explotar una burbuja por entrar en ella. La figura se volvió hacia mí, en posición amenazadora, mostrando sus ensangrentados dientes, y extendiendo las manos como si de garras se tratase, pero esta vez no le permití atacar, sabía lo que iba a hacer, no podía permitirme el beneficio de la duda, así que no lo hice. A la par que el se volvía, yo ya había iniciado mi carrera, apenas un par de pasos, seguidos de un salto, y allí, en el aire, con el brazo derecho atrasado portando la lanza, y el izquierdo adelantado para mantener un equilibrio, en ese segundo en el que giraba mi cuerpo, en ese instante en el que adelantaba mi brazo precedido por lo que utilizaba como lanza, en ese momento en el que el metal atravesaba el pecho de aquella figura para surgir mas abajo por su espalda, en ese preciso instante no hubo piedad en mi ser. No os pido que lo aceptéis, ni tan siquiera que lo entendáis, pero aquello para mí ya no era humano, ni animal siquiera, un animal no mata a otro sin necesidad y festeja sobre su cadáver, aquello para mi no era mas que una forma violenta de escoria, que se guiaba por sentimientos violentos y vacíos. Aquello no eran personas que buscaban sobrevivir, no estaban intentando subsistir, no se trataba de eso, ahora carecían de razones más que la pura violencia, o al menos así los consideraba. De algún modo, después de este corto enfrentamiento me sentí bien, en el primero había comprobado que aquello ya no era humano, y en este había asegurado que nada me impedía enfrentarme a ellos, y que eran fáciles de vencer, al menos solos y por sorpresa.
Me puse en pie tras la caída, y miré a mi alrededor para comprobar que no se habían acercado mas Inerciales por el revuelo. Quizás si no hubiese estado atento a otras cosas me habría percatado de que veía todavía mejor que antes, no se trataba de que mis ojos se adaptasen a la oscuridad, se trataba de otra cosa. Quizás si no hubiese continuado mi marcha al instante, o si no hubiese estado acompañada por el ruido sordo de la lluvia me habría dado cuenta de que aquellas débiles notas qué habían comenzado a sonar hacía poco, eran ahora mas fuertes y claras, que resonaban en mi mente, de fondo, aún difíciles de percibir, pero más fuerte que antes. Lenta y dulce, la melodía me acompañaba en mi ligera marcha, como haría siempre a partir de entonces.
Gracias por leer, y hasta que el viento os traiga de vuelta.
Me puse en pie tras la caída, y miré a mi alrededor para comprobar que no se habían acercado mas Inerciales por el revuelo. Quizás si no hubiese estado atento a otras cosas me habría percatado de que veía todavía mejor que antes, no se trataba de que mis ojos se adaptasen a la oscuridad, se trataba de otra cosa. Quizás si no hubiese continuado mi marcha al instante, o si no hubiese estado acompañada por el ruido sordo de la lluvia me habría dado cuenta de que aquellas débiles notas qué habían comenzado a sonar hacía poco, eran ahora mas fuertes y claras, que resonaban en mi mente, de fondo, aún difíciles de percibir, pero más fuerte que antes. Lenta y dulce, la melodía me acompañaba en mi ligera marcha, como haría siempre a partir de entonces.
Gracias por leer, y hasta que el viento os traiga de vuelta.
martes, 4 de septiembre de 2012
Cierto amigo
Tengo un amigo,es ese tipo de amigo que todos tenemos, y que siempre está ahí, queramos verlo o no. Es ese amigo que no se marcha nunca, no importa cuanto se lo digas, o lo que le hagas. Es ese amigo que te desanima a hacer cosas, que te dice que no saldrán bien, ese tipo de amigo que prefiere que todo se quede como está, que no avance, pues no ve la necesidad de ello, y dice que si las cosas cambian es seguro que saldrán mal. Es ese amigo que nunca se calla, y que seguirá hablando aún cuando lo ignoras. Es un amigo, al que por desgracia le hago mas caso del que debería. Me conoce, puede que mejor que nadie, sabe mis aspiraciones, mis metas, conoce mis debilidades, y muchas veces las usa para atacarme, y no me gusta que lo haga, pero está ahí, lo seguirá haciendo, y no parece que se vaya a marchar. No es del todo malo, lo cierto es que muchas veces me ha advertido de cosas que han pasado, y muchas otras me ha ayudado a evitar que pasasen. El problema es que en ciertas ocasiones le desoí, y las cosas salieron muy mal, y ahora es demasiado alarmista. Él se preocupa por mí, es posible que sea quien mas se preocupa por mi de entre toda la gente que conozco, pero se niega a dejarme avanzar. Esto último tampoco es cierto del todo, siempre puedo enfrentarme a él. Enfrentarme a él es una de las cosas mas difíciles de entre las que he hecho, pues aunque solo se trata de una "conversación", se defiende muy bien en este campo, él es al menos tan hábil en retórica como lo soy yo (si es que eso significa algo) e igual de listo, por lo que enfrentarse a él es una cosa, pero vencerlo es algo bien distinto. Cuando logro vencerlo, que no es tan a menudo como desearía, el se retira cortésmente, me deja vía libre, y no insiste mas, al menos con ese tema, o amenos que la situación cambie, pero aún a pesar de ello no tarda en volver. No es que se lo reproche, es su forma de ser, y sé que seguirá siendo así, y seguirá intentado impedirme avanzar, de modo que lo único que puedo hacer es cambiar yo, enfrentarme a él, y vencerlo. Si él no me abandona, solo puedo reforzarme lo suficiente como para vencer los enfrentamientos, pues no puedo permitir que me lastre, quizás otros dejaréis que este amigo os retenga, quizás a algunos no os importe, o quizás muchos ni tengáis ni entendáis mi problema, lo cierto es que no lo sé, lo único que sé es que yo tengo este amigo, uno que nunca me abandona, uno al que llamo Miedo.
Gracias por leer, y hasta que el viento os traiga de vuelta.
Gracias por leer, y hasta que el viento os traiga de vuelta.
La claridad de la superficie
Y cuando la soledad abrume tu alma, cuando rodee cada partícula de tu ser, cuando la sientas tanto dentro como fuera, entonces ¿que harás?
Ese será el instante en que recuerdes que estoy yo, que me tienes cuando me necesites, el momento en el que recuerdes que cabalgaré a tu lado en el mas oscuro de los senderos, el instante en el que veas que mi luz, aunque tenue, te iluminará allá donde ninguna otra llega.
¿Y que haré yo si sintiera esa soledad? ¿Que haré si el peso del mundo presiona mis hombros y me envía a las mas profundas tinieblas? Entonces me haré mas fuerte, nadaré hasta la superficie, guiado por la luz que emanas. Acabaré con mis demonios con la fuerza que me otorgas. Encararé a mis miedos con el valor que me infundes.
Todo siempre que no te marches, siempre que sea capaz de seguirte, siempre que no me pidas que me aleje.
Gracias por leer, y hasta que el viento os traiga de vuelta.
Ese será el instante en que recuerdes que estoy yo, que me tienes cuando me necesites, el momento en el que recuerdes que cabalgaré a tu lado en el mas oscuro de los senderos, el instante en el que veas que mi luz, aunque tenue, te iluminará allá donde ninguna otra llega.
¿Y que haré yo si sintiera esa soledad? ¿Que haré si el peso del mundo presiona mis hombros y me envía a las mas profundas tinieblas? Entonces me haré mas fuerte, nadaré hasta la superficie, guiado por la luz que emanas. Acabaré con mis demonios con la fuerza que me otorgas. Encararé a mis miedos con el valor que me infundes.
Todo siempre que no te marches, siempre que sea capaz de seguirte, siempre que no me pidas que me aleje.
Gracias por leer, y hasta que el viento os traiga de vuelta.
viernes, 17 de agosto de 2012
El Nombre Propio; Capítulo 4: Peso sobre los hombros
Abrió los ojos de golpe, parecía por el cielo que habían pasado un par de horas desde que amaneciese, y no tenía mucho tiempo que perder. Se levantó de la cama y escrutó con la mirada la habitación hasta que dio a parar con la ropa que había amontonado. Se la puso y comprobó como le sentaba. La chaqueta oscura era suficientemente holgada como para no interrumpir el movimiento, era resistente pero no pesaba demasiado. El pantalón, ajustado a la cadera para que no se cayese ni molestase era amplio para no frenar a las piernas, pero gozaba de una serie de cintos o cinchas para ajustarlo por si requería evitar el roce y el ruido. Las botas eran altas, algo por encima del tobillo, de cuero tratado a mano, siendo duras pero dejando un grado respetable de movilidad. La capucha que le había incluido a la chaqueta no tenía un objetivo fijo, pero podía resultar útil en algún momento.
Una vez hubo terminado de ponerse la ropa cayó en la cuenta de que había olvidado en el suelo una daga. Realmente no se trataba de una daga, pues la hoja medía mas o menos lo que su antebrazo, pero tampoco merecía ser llamada espada corta. Solo gozaba de filo por uno de los lados, y el otro, decorado con ribetes que recordaban al oleaje o al viento ocultaban una serie de aperturas pequeñas e irregulares.
Colocó la daga en el cinto, el cual, lleno de pequeños bolsillos y sacos llenó poco después de todas las herramientas que tenía, así como de un par de objetos que creyó que necesitaría, se colgó del cuello una cadena con un amuleto de plata, y por último tomó la espada que tenía apoyada sobre la pared.
Colocó la espada en su espalda, aprovechando unas sujeciones que había preparado para ello, y salió por la puerta.
Gozaba de cierto tiempo hasta que se diese "el cambio" (aunque tampoco estaba seguro de que sería el cambio exactamente). Esperó que no se cruzase con nadie por el camino, y fue rápidamente a una zona donde nunca había gente, buscó un punto algo elevado, dándole una visión general del pueblo. Sondeó con la mirada el pueblo, sabía que habría un punto de entrada en ese pueblo, pero no sabía cual sería.
Pasó varias horas pensando donde podría estar ese punto focal, sin una idea clara, y entonces ocurrió. Aquél Jueves a las 5 de la tarde el sol se apagó. Primero, simplemente dejó de brillar, se hizo oscuridad absoluta, pero entonces, un rayo de "luz" (si podríamos llamar a aquello luz) salió desde la tierra hasta el cielo, el rayo que vio provenía de una ciudad relativamente cercana, aquella "luz" era mas bien un cilindro de sombra pura, parecía absorber toda la luz cercana y llevarla para sí, y cuando ese rayo se desvaneció, unos minutos después, todo había cambiado.
Las estrellas brillaban mucho, todo estaba bañado por una tenue luz plateada, que permitía ver bien... Todo menos el cementerio. Él rió, -que absurdo- pensó -y que típico, ¿como no lo he pensado antes? los puntos focales siempre están en lugares emblemáticos, así es como les gusta.-
Sujetó la empuñadura de la espada y salió corriendo hacia el cementerio, a lo lejos oyó gritos y súplicas, parecía que la gente ya había comenzado a cambiar, no había nada que hacer por ellos, lo mejor que podía hacer era cerrar ese punto, así que apretó la marcha y corrió tan rápido como pudo.
Gracias por leer y hasta que el viento os traiga de vuelta.
Una vez hubo terminado de ponerse la ropa cayó en la cuenta de que había olvidado en el suelo una daga. Realmente no se trataba de una daga, pues la hoja medía mas o menos lo que su antebrazo, pero tampoco merecía ser llamada espada corta. Solo gozaba de filo por uno de los lados, y el otro, decorado con ribetes que recordaban al oleaje o al viento ocultaban una serie de aperturas pequeñas e irregulares.
Colocó la daga en el cinto, el cual, lleno de pequeños bolsillos y sacos llenó poco después de todas las herramientas que tenía, así como de un par de objetos que creyó que necesitaría, se colgó del cuello una cadena con un amuleto de plata, y por último tomó la espada que tenía apoyada sobre la pared.
Colocó la espada en su espalda, aprovechando unas sujeciones que había preparado para ello, y salió por la puerta.
Gozaba de cierto tiempo hasta que se diese "el cambio" (aunque tampoco estaba seguro de que sería el cambio exactamente). Esperó que no se cruzase con nadie por el camino, y fue rápidamente a una zona donde nunca había gente, buscó un punto algo elevado, dándole una visión general del pueblo. Sondeó con la mirada el pueblo, sabía que habría un punto de entrada en ese pueblo, pero no sabía cual sería.
Pasó varias horas pensando donde podría estar ese punto focal, sin una idea clara, y entonces ocurrió. Aquél Jueves a las 5 de la tarde el sol se apagó. Primero, simplemente dejó de brillar, se hizo oscuridad absoluta, pero entonces, un rayo de "luz" (si podríamos llamar a aquello luz) salió desde la tierra hasta el cielo, el rayo que vio provenía de una ciudad relativamente cercana, aquella "luz" era mas bien un cilindro de sombra pura, parecía absorber toda la luz cercana y llevarla para sí, y cuando ese rayo se desvaneció, unos minutos después, todo había cambiado.
Las estrellas brillaban mucho, todo estaba bañado por una tenue luz plateada, que permitía ver bien... Todo menos el cementerio. Él rió, -que absurdo- pensó -y que típico, ¿como no lo he pensado antes? los puntos focales siempre están en lugares emblemáticos, así es como les gusta.-
Sujetó la empuñadura de la espada y salió corriendo hacia el cementerio, a lo lejos oyó gritos y súplicas, parecía que la gente ya había comenzado a cambiar, no había nada que hacer por ellos, lo mejor que podía hacer era cerrar ese punto, así que apretó la marcha y corrió tan rápido como pudo.
Gracias por leer y hasta que el viento os traiga de vuelta.
martes, 7 de agosto de 2012
Solo palabras
"Miedo", al igual que "peligro", "dolor" o "imposible" es solo una palabra, y quizás por ello sea tan peligrosa. Si fuese algo mas simple, como "coche" "casa" o "esternocleidomastoideo" la cosa sería diferente, si representasen algo material, y no un elemento abstracto, la cosa cambiaría.
Pero resulta que no, simplemente son palabras, palabras que al no estar atadas a un elemento material poseen otro tipo de poder, uno mas abstracto, son palabras, y como tal poseen el significado que le demos, la amplitud de término que le otorgamos, y esa es la clave de su fuerza, pues en ciertos momentos, estas simples palabras pueden resultar absolutas, en mi caso "Miedo" e "Imposible" poseen un poder excepcional.
Las he vencido, a ambas, al Miedo y a lo que creí por Imposible, pero siempre acaban por volver, y siempre resultan absolutas. El Miedo parece una fuerza más de la naturaleza, parece que no se pueda afrontar, y múltiples veces es mi peor enemigo. Y como es lógico el Miedo va acompañado de "Imposible". Imposible es diferente, Imposible saca la fuerza de la voz de otras personas, pero cuando realmente es destructiva es cuando la interiorizo, cuando yo mismo lo siento Imposible, pues entonces es cuando el Miedo obtiene todo su poder. No importa entonces que piense, o que quiera o pueda hacer, pues simplemente es Imposible, y eso significa, Imposible, no se puede hacer, sea como sea, suceda lo que suceda, no se puede. Cuando Imposible pasa a ser parte de mi rendirse parece la última opción, y no importa cual sea la realidad, lo cerca que esté de cumplirse lo que yo considero "Imposible" porque para mí ya no lo lograré.
Imposible es algo que me acompaña siempre, supongo que la parte mas cobarde de mi, la que no quiere que intente nada por Miedo a fracaso, me la susurra desde el inicio, y en el momento en que me dejo vencer, en el momento en que fracaso por Miedo a fracasar, entonces Imposible se cumple, haciéndose mas fuerte para la próxima vez.
Imposible me atemoriza, por ridículo que sea, incluso mas que Miedo. Pero es por eso mismo, que cuando venzo, cuando Imposible quiebra, cuando reúno la fuerza, la valentía para superar al Miedo, cuando aún a pesar de Imposible sigo adelante, porque aquello por lo que lucho merece la pena la derrota, solo por la inexistente posibilidad de vencer, solo porque la rendición era demasiado simple, solo porque me lo debía a mi mismo... Entonces la victoria es el mas dulce de los néctares, y el superar ese imposible, o haber luchado hasta el final, hasta ver la última de las posibilidades apagarse, y un poco más. Cuando alcancé la grandeza, no por lograr, sino solo por darlo todo en el camino, por superar lo que jamás creí que superaría, por vencer un Miedo que me ahoga, entonces incluso la derrota merece la pena.
El Miedo es fuerte, pero está solo para hacernos precavidos, y para eliminar del camino a los débiles de alma. Si realmente deseas vencer, ni Miedo ni Imposible deben hacerte flaquear, pues Imposible es solo la palabra que usan los cobardes que sucumben ante el Miedo y son incapaces de luchar, pues no hay nada Imposible, nada si se intenta lo suficiente (y de forma adecuada, claro, no pretendas crear hielo dándole con un soplete al agua).
Son solo palabras, esa es su fuerza, y esa es su debilidad. No debo olvidarlo, nadie debe, de hecho.
Gracias por leer y hasta que el viento os traiga de vuelta.
Pero resulta que no, simplemente son palabras, palabras que al no estar atadas a un elemento material poseen otro tipo de poder, uno mas abstracto, son palabras, y como tal poseen el significado que le demos, la amplitud de término que le otorgamos, y esa es la clave de su fuerza, pues en ciertos momentos, estas simples palabras pueden resultar absolutas, en mi caso "Miedo" e "Imposible" poseen un poder excepcional.
Las he vencido, a ambas, al Miedo y a lo que creí por Imposible, pero siempre acaban por volver, y siempre resultan absolutas. El Miedo parece una fuerza más de la naturaleza, parece que no se pueda afrontar, y múltiples veces es mi peor enemigo. Y como es lógico el Miedo va acompañado de "Imposible". Imposible es diferente, Imposible saca la fuerza de la voz de otras personas, pero cuando realmente es destructiva es cuando la interiorizo, cuando yo mismo lo siento Imposible, pues entonces es cuando el Miedo obtiene todo su poder. No importa entonces que piense, o que quiera o pueda hacer, pues simplemente es Imposible, y eso significa, Imposible, no se puede hacer, sea como sea, suceda lo que suceda, no se puede. Cuando Imposible pasa a ser parte de mi rendirse parece la última opción, y no importa cual sea la realidad, lo cerca que esté de cumplirse lo que yo considero "Imposible" porque para mí ya no lo lograré.
Imposible es algo que me acompaña siempre, supongo que la parte mas cobarde de mi, la que no quiere que intente nada por Miedo a fracaso, me la susurra desde el inicio, y en el momento en que me dejo vencer, en el momento en que fracaso por Miedo a fracasar, entonces Imposible se cumple, haciéndose mas fuerte para la próxima vez.
Imposible me atemoriza, por ridículo que sea, incluso mas que Miedo. Pero es por eso mismo, que cuando venzo, cuando Imposible quiebra, cuando reúno la fuerza, la valentía para superar al Miedo, cuando aún a pesar de Imposible sigo adelante, porque aquello por lo que lucho merece la pena la derrota, solo por la inexistente posibilidad de vencer, solo porque la rendición era demasiado simple, solo porque me lo debía a mi mismo... Entonces la victoria es el mas dulce de los néctares, y el superar ese imposible, o haber luchado hasta el final, hasta ver la última de las posibilidades apagarse, y un poco más. Cuando alcancé la grandeza, no por lograr, sino solo por darlo todo en el camino, por superar lo que jamás creí que superaría, por vencer un Miedo que me ahoga, entonces incluso la derrota merece la pena.
El Miedo es fuerte, pero está solo para hacernos precavidos, y para eliminar del camino a los débiles de alma. Si realmente deseas vencer, ni Miedo ni Imposible deben hacerte flaquear, pues Imposible es solo la palabra que usan los cobardes que sucumben ante el Miedo y son incapaces de luchar, pues no hay nada Imposible, nada si se intenta lo suficiente (y de forma adecuada, claro, no pretendas crear hielo dándole con un soplete al agua).
Son solo palabras, esa es su fuerza, y esa es su debilidad. No debo olvidarlo, nadie debe, de hecho.
Gracias por leer y hasta que el viento os traiga de vuelta.
lunes, 6 de agosto de 2012
Un par de pasos.
Solo me restan unos pocos pasos, o al menos, eso es lo que creo ver. Hace tanto que comencé a caminar, que solo pensar que el final de esta parte del camino puede acabarse, me resulta absurdo. No me malinterpretéis, no se trata del fin del camino, aún siendo realmente el final de este trecho, solo cambiaré de sendero, un mero formalismo para seguir adelante, pero ello me sigue resultando sorprendente.
Marqué como objetivo uno que creí imposible de cumplir, quiero decir, todo hombre necesita fijarse una meta que nunca logrará, para así seguir adelante tras ella. Es necesario ansiar algo que no podrás tener, te fortalece, te enriquece... te hace grande, pues solo los débiles de alma escogen metas que saben que lograrán. Creí que esta sería mi meta imposible, pero ahora, la veo ante mi, tan clara, y por primera vez en mucho tiempo, alcanzable.
¿Que habría de pensar cuando lo que tomaba por sueño está tan cerca de ser real? ¿Que debería sentir? Sinceramente, no lo sé, pero si sé lo que realmente siento. Siento miedo, nervios, pero no un miedo agobiante, solo ese miedo amigable que te hace ser precavido, ese que te recuerda lo mucho que tienes que perder.
También puede que resulte que todo esto no sea mas que una ilusión, que mi meta sea tan imposible como siempre creí, o al menos tan lejana que me lo haga parecer... ¿Y entonces que? Entonces simplemente seguiré adelante, he hecho siempre, luchando día a día por tornar realidad mi sueño, sea esto posible o no.
Alguno os preguntaréis (si realmente alguien lee esto y no conoce el caso en concreto) cual es la situación exacta, que es lo que busco, cual es mi sueño, y yo os diré "¿Acaso importa?" ¿Tendría importancia alguna que buscase encontrar una nueva raza de zarigüeya o inventar una receta de estofado? Ese no es el punto, no se trata (al menos para vosotros) de cual es la meta, sino de la búsqueda de la misma, de realmente ir tras ella, sea lo que sea que signifique en casa momento (aunque esto pueda ser en ciertos momentos simplemente ser paciente y esperar).
Gracias por leer y hasta que el viento os traiga de vuelta.
Marqué como objetivo uno que creí imposible de cumplir, quiero decir, todo hombre necesita fijarse una meta que nunca logrará, para así seguir adelante tras ella. Es necesario ansiar algo que no podrás tener, te fortalece, te enriquece... te hace grande, pues solo los débiles de alma escogen metas que saben que lograrán. Creí que esta sería mi meta imposible, pero ahora, la veo ante mi, tan clara, y por primera vez en mucho tiempo, alcanzable.
¿Que habría de pensar cuando lo que tomaba por sueño está tan cerca de ser real? ¿Que debería sentir? Sinceramente, no lo sé, pero si sé lo que realmente siento. Siento miedo, nervios, pero no un miedo agobiante, solo ese miedo amigable que te hace ser precavido, ese que te recuerda lo mucho que tienes que perder.
También puede que resulte que todo esto no sea mas que una ilusión, que mi meta sea tan imposible como siempre creí, o al menos tan lejana que me lo haga parecer... ¿Y entonces que? Entonces simplemente seguiré adelante, he hecho siempre, luchando día a día por tornar realidad mi sueño, sea esto posible o no.
Alguno os preguntaréis (si realmente alguien lee esto y no conoce el caso en concreto) cual es la situación exacta, que es lo que busco, cual es mi sueño, y yo os diré "¿Acaso importa?" ¿Tendría importancia alguna que buscase encontrar una nueva raza de zarigüeya o inventar una receta de estofado? Ese no es el punto, no se trata (al menos para vosotros) de cual es la meta, sino de la búsqueda de la misma, de realmente ir tras ella, sea lo que sea que signifique en casa momento (aunque esto pueda ser en ciertos momentos simplemente ser paciente y esperar).
Gracias por leer y hasta que el viento os traiga de vuelta.
lunes, 18 de junio de 2012
El Nombre Propio; Capítulo 3: Música en mis oídos
Bajé las escaleras del edificio, seguramente mas alegre de lo que convendría, y desde luego haciendo mas ruido del que debía, pues llamé la atención de un inercial que posiblemente pasara cerca y lo atraje hasta la puerta, donde lo encontré. La clara y escasa luz del exterior recortaba su silueta en la puerta, dejando ver solo una figura medio encorvada y quieta. Me detuve, justo al final de las escaleras, apreté la mano en la que portaba aquella lanza improvisada, me coloqué en posición estable y tensé los músculos, esperando a que aquel inercial se moviese. No podría decir cuanto tiempo pasó, pero me pareció ridículamente largo, y acabé por avanzar.Al acercarme, alcancé a distinguir como aquella figura posaba su vista en mi. No parecía nervioso, ni angustiado por mi presencia, ni inquieto en modo alguno, parecía que la aguardase en aquel lugar. Por un momento pensé que quizás me viese como uno de su grupo, o quizás fuese una de las pocas personas que quedaran cuerdas. Ni lo uno ni lo otro, casi a la mitad de la distancia entre la puerta y las escaleras, justo en el instante en que posé mi pie en el suelo noté como si quebrase algún tipo de película, como si pisase un cristal y de pronto la actitud de la figura cambió radicalmente. Alzó la cara a los cielos, levantó las manos a los lados de su cuerpo, dejándolas a la altura de los hombros encogiendo los mismos, en una posición tensa a un paso entre una súplica y una amenaza, y entonces gritó. Gritó, o hizo algo similar, pero lo que salió de su garganta podría haber encogido el corazón del alma mas valiente, aquel desesperante sonido paro tras un par de segundos, y entonces aquella figura arremetió contra mí. Mientras se acercaba intenté cubrirme, no lo suficiente, ni lo suficientemente rápido, pues cuando chocó nos lanzó por los aires, forcejeé mientras me golpeaba y mordía, mientras arañaba y pateaba intenté zafarme. Rodamos por el suelo para acabar chocando contra algo sólido, posiblemente una columna, golpe que por desgracia impactó en mi espalda. Me estremecí, mientras el se apartaba y volvía a lanzarse contra mí. Esta vez lo esperaba, extendí mi brazo izquierdo, golpeando con mi puño en medio de su rostro, él se desvió y apartó, para volver a atacarme, tenía la nariz rota pero no sangraba. Volvió a cargar, siempre del mismo modo: saltaba, me golpeaba y se apartaba para repetir el proceso. Unas veces le golpeé, y otras tantas lo aparté, pero seguí recibiendo muchos golpes. Me dolía todo el cuerpo, tenía el brazo izquierdo entumecido y el derecho... el derecho aún portaba la lanza, no la había usado, no tenía espacio para manejarla bien, y tampoco tenía muchas fuerzas, pero podía usarla de otro modo. Me aproveché de ella para ponerme en pie entre un ataque y el siguiente y tas desviar su carga coloqué el extremo plano contra la columna, y la punta hacia el suelo, de modo que trazaba un ángulo de 45 grados. Esperé su siguiente ataque y la levanté.
Apenas la alcé, el cuerpo que contra mí arremetía se encontró con ella. Atravesó su pecho, saliendo por su espalda. No habría tenido fuerzas para mantener la lanza alzada contra la carga yo solo, pero la columna de mi espalda hizo la mayor parte del trabajo. El cuerpo atravesado estaba ante mi, sin vida, y aunque debería sentirme abatido por lo que hice, en su lugar una satisfacción y un sabor de dulce victoria me inundó. Había vencido, es cierto que acabé malparado, pero en ese momento solo importó que había vencido. La felicidad volvió a ser lo único en mi mente, y una suave música comenzó a sonar débil en mis oídos, apenas un zumbido lejano, pero ahí estaba.
Gracias por leer y hasta que el viento os traiga de vuelta.
Apenas la alcé, el cuerpo que contra mí arremetía se encontró con ella. Atravesó su pecho, saliendo por su espalda. No habría tenido fuerzas para mantener la lanza alzada contra la carga yo solo, pero la columna de mi espalda hizo la mayor parte del trabajo. El cuerpo atravesado estaba ante mi, sin vida, y aunque debería sentirme abatido por lo que hice, en su lugar una satisfacción y un sabor de dulce victoria me inundó. Había vencido, es cierto que acabé malparado, pero en ese momento solo importó que había vencido. La felicidad volvió a ser lo único en mi mente, y una suave música comenzó a sonar débil en mis oídos, apenas un zumbido lejano, pero ahí estaba.
Gracias por leer y hasta que el viento os traiga de vuelta.
martes, 29 de mayo de 2012
¡Publicidad de free!
Aunque no es mi estilo (tampoco puedo decir que es mi estilo y que no realmente, el Blog tiene pocas entradas) voy a promocionar el Blog de un amigo, el cual también es nuevo, y pese a que tiene apenas dos entradas (al menos mientras yo estoy escribiendo esto) me parece que pinta bien. De momento comenta y califica el videojuego "Dragon Age: Origins" de modo que si gustáis del mismo, u os interesa un poco de información sobre éste, os recomiendo que lo visitéis. No sé como evolucionará la página, pero supongo que seguirá con mas análisis de juegos, comentarios sobre El Señor de los Anillos, y Star Wars (siendo muy fan de ambas) y posiblemente anécdotas que guste de contar.
Poco mas que decir, salvo la dirección del Blog, ¡Espero que lo disfrutéis!
http://cienciasylatierramedia.blogspot.com.es/
Gracias por leer y hasta que el viento os traiga de vuelta.
Poco mas que decir, salvo la dirección del Blog, ¡Espero que lo disfrutéis!
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miércoles, 23 de mayo de 2012
El Nombre Propio; Capítulo 2: Yo también
Terminó de ajustar algunas piezas y se limpió la grasa de las manos en el mono de trabajo, el sudor le corría por el rostro y le adhería el pelo al mismo, pero al fin había acabado. Miró por la ventana al exterior a tiempo de ver como el sol se acostaba. Había terminado muy justo de tiempo, quizás demasiado, pero al menos había terminado.
Observó su obra, aún abierta y por desgracia sin probar era una imagen magnífica, se trataba de una gran espada digna de los mas dignos héroes de cuentos, salvo por la apertura en la hoja junto a la guarda que revelaba un conjunto de mecanismos de cierta complejidad. Sabía lo que tenían que hacer, y sabía como, lo que no sabía es como había llegado ese conocimiento a él, junto con todo el resto, pero aquello tampoco importaba realmente, ¿no es así?
Colocó la placa que cerraba la apertura, la cerró y ajustó y luego colocó la pieza en la parte roma de la espada mas cercana a la guarda que ocultaría todo rastro de una apertura, la espada era perfecta. La dejó apoyada en la pared, sobre unas telas blancas y se dirigió al baño a lavarse la cara. En el espejo vio un rostro agotado y sucio, con dos ojos azules, el izquierdo atravesado por una cicatriz de arriba a abajo y de un color mas grisáceo. Se apartó el pelo negro de la cara para poder lavarla un poco antes de decidir que lo mejor sería darse una ducha, un lujo que no repetiría en mucho tiempo. El agua ardía mientras recorría su cuerpo, desde la coronilla hasta los pies, descendiendo por su espalda y sus piernas. El calor del agua, de alguna forma aliviaba los nervios por la situación que se avecinaba, sabía lo que tenía que hacer, pero temía no ser capaz de lograrlo, y era mucho lo que se jugaba. Hacía algún tiempo que se había estado preparando para ello, pero últimamente había habido ciertos imprevistos que esperaba ser capaz de afrontar.
Salió de la ducha, y atándose una toalla a la cintura se dejó caer sobre un sofá, se echó el pelo hacia atrás y se quedó observando la habitación. Prácticamente vacía, con la espada en una esquina, junto con las herramientas que había utilizado, en la esquina contraria dos pesadas botas y un montón de ropa oscura doblada.
¿A eso quedaría reducida su vida? ¿A esa espada y esa ropa? ¿Al cansancio y a la noche que ahora veía fuera? No lo sabía, pero tampoco tenía otra opción, no otra que él quisiese aceptar. Sonrió, mañana sería un día duro, mañana todo comenzaría. Entonces le entró una duda, ¿Que día sería mañana? Hacía tiempo que ya no pensaba en los calendarios normales, pero tenía alguno por casa, fue a buscarlo y lo encontró, echó un vistazo rápido y guiándose por las fases lunares se localizó. Jueves, mañana sería Jueves.
Gracias por leer y hasta que el viento os traiga de vuelta.
Observó su obra, aún abierta y por desgracia sin probar era una imagen magnífica, se trataba de una gran espada digna de los mas dignos héroes de cuentos, salvo por la apertura en la hoja junto a la guarda que revelaba un conjunto de mecanismos de cierta complejidad. Sabía lo que tenían que hacer, y sabía como, lo que no sabía es como había llegado ese conocimiento a él, junto con todo el resto, pero aquello tampoco importaba realmente, ¿no es así?
Colocó la placa que cerraba la apertura, la cerró y ajustó y luego colocó la pieza en la parte roma de la espada mas cercana a la guarda que ocultaría todo rastro de una apertura, la espada era perfecta. La dejó apoyada en la pared, sobre unas telas blancas y se dirigió al baño a lavarse la cara. En el espejo vio un rostro agotado y sucio, con dos ojos azules, el izquierdo atravesado por una cicatriz de arriba a abajo y de un color mas grisáceo. Se apartó el pelo negro de la cara para poder lavarla un poco antes de decidir que lo mejor sería darse una ducha, un lujo que no repetiría en mucho tiempo. El agua ardía mientras recorría su cuerpo, desde la coronilla hasta los pies, descendiendo por su espalda y sus piernas. El calor del agua, de alguna forma aliviaba los nervios por la situación que se avecinaba, sabía lo que tenía que hacer, pero temía no ser capaz de lograrlo, y era mucho lo que se jugaba. Hacía algún tiempo que se había estado preparando para ello, pero últimamente había habido ciertos imprevistos que esperaba ser capaz de afrontar.
Salió de la ducha, y atándose una toalla a la cintura se dejó caer sobre un sofá, se echó el pelo hacia atrás y se quedó observando la habitación. Prácticamente vacía, con la espada en una esquina, junto con las herramientas que había utilizado, en la esquina contraria dos pesadas botas y un montón de ropa oscura doblada.
¿A eso quedaría reducida su vida? ¿A esa espada y esa ropa? ¿Al cansancio y a la noche que ahora veía fuera? No lo sabía, pero tampoco tenía otra opción, no otra que él quisiese aceptar. Sonrió, mañana sería un día duro, mañana todo comenzaría. Entonces le entró una duda, ¿Que día sería mañana? Hacía tiempo que ya no pensaba en los calendarios normales, pero tenía alguno por casa, fue a buscarlo y lo encontró, echó un vistazo rápido y guiándose por las fases lunares se localizó. Jueves, mañana sería Jueves.
Gracias por leer y hasta que el viento os traiga de vuelta.
domingo, 13 de mayo de 2012
"Some stuff" como quien dice
Posiblemente está de más decirlo, pero eso no va a impedir que lo diga.
El mundo de un tiempo a esta parte se ha dividido en múltiples corrientes de estilos y opiniones, tan variadas que cualquiera puede pertenecer a la que quiera (mas o menos), pero por lo general estas corrientes, estos estilos son "compactos" por así decirlo, definen su posición en múltiples temas y al sentirte acorde con uno de ellos te ves inclinado a asumir su posición en temas que quizás de otro modo te posicionarías de otra forma. Dejad que me explique. La gente hoy se define a si misma, y al resto como "heavy", "hipster", "cani", y un largo etcétera porque se sienten acorde con ese estilo o les resulta atractivo, no lo critico, pero esto da lugar a que al situarte en el estilo "heavy" (por ejemplo) de forma inercial te inclines a seguir las pautas de este estilo y llevarlas a tu vida general y una vez algo nuevo entra en tu vida juzgarlo desde un punto de vista sostenido en dicho estilo, siendo así que encontrarás gente que se siente "heavy" y que inmediatamente criticará estilos de música no relacionados con el Metal o el Rock sin siquiera haberlos escuchado, son personas a las que quizás les podrían gustar canciones de Rap, de Drum & Bass o de Pop comercial, pero que sin darles una oportunidad las considerarán malas. Esto no se limita al "heavy", sucede con todos los estilos que por desgracia tienden a despreciar al resto, dando muy comúnmente la situación de conocer a alguien con gustos musicales distintos y considerar su gusto como malo.
No se trata de que sea buena o mala música, solo es música, desde "El rey bajo la montaña" de Peer Gynt hasta la canción mas repetitiva de "house" (disculpadme si no lo escribo bien). Se trata de que solo es música, un mensaje y una forma, un método de transmitir sentimientos, una forma de vivir, si se me permite, y que cada cual tiene sus gustos, se trata de que igual que a ti puede no gustarte la tarta de queso y a otra persona encantarle, puede que vuestros gustos musicales sean distintos, no, de hecho, seguramente sean distintos, cada persona es diferente y tiene su opinión y sus gustos, y ahí es donde reside el problema principal de las corrientes o los estilos.
Si entras en una corriente generalizada te estarás limitando a ti mismo, no debe importarte si es Regge o Rock progresivo, se trata de que te guste, te divierta, te haga sentir bien, se trata de que esa canción te erice el vello. Escucha la música que quieras escuchar, no te limites a un estilo y que no te limite el resto de al gente. Que no te importe la opinión que generen tus gustos, ese es su problema. Del mismo modo no asumas la opinión general que genere tu grupo o estilo, no opines sin conocerlo, infórmate y genera tu propia opinión, porque si te mueves en contra de la "alienación" de estado y te alienas a ti mismo entrando en un movimiento que realmente no te representa lo único que logras es cambiar el color de tu collar.
No te conformes con opiniones a medias, la tuya es tuya y si debes elegir entre unas limitadas escoge la que mas se asemeje, pero jamás olvides lo que realmente opinas.
La fuerza no reside en el grupo, no reside en la masa, el poder real está en el individuo, en cada uno de ellos, en que es distinto al resto y cubre los pormenores de los otros. No ganarás una batalla siendo parte de un gran grupo, ganarás la batalla tu solo, pero con mas gente. El poder no es el número, el poder debes alcanzarlo tu mismo, con lo que eres, y ahí si lo deseas sumarte a otros, pero siempre recordando que eres tu por tu lucha, no por la vuestra.
Suena algo egoísta pero es mi opinión, esta es la que tenga y quizás en unos meses sea diferente, pero eso se deberá a que no me dejaré guiar por un estilo y valoraré las cosas detenidamente desde mi punto de vista.
Gracias por leer y hasta que el viento os traiga de vuelta.
El mundo de un tiempo a esta parte se ha dividido en múltiples corrientes de estilos y opiniones, tan variadas que cualquiera puede pertenecer a la que quiera (mas o menos), pero por lo general estas corrientes, estos estilos son "compactos" por así decirlo, definen su posición en múltiples temas y al sentirte acorde con uno de ellos te ves inclinado a asumir su posición en temas que quizás de otro modo te posicionarías de otra forma. Dejad que me explique. La gente hoy se define a si misma, y al resto como "heavy", "hipster", "cani", y un largo etcétera porque se sienten acorde con ese estilo o les resulta atractivo, no lo critico, pero esto da lugar a que al situarte en el estilo "heavy" (por ejemplo) de forma inercial te inclines a seguir las pautas de este estilo y llevarlas a tu vida general y una vez algo nuevo entra en tu vida juzgarlo desde un punto de vista sostenido en dicho estilo, siendo así que encontrarás gente que se siente "heavy" y que inmediatamente criticará estilos de música no relacionados con el Metal o el Rock sin siquiera haberlos escuchado, son personas a las que quizás les podrían gustar canciones de Rap, de Drum & Bass o de Pop comercial, pero que sin darles una oportunidad las considerarán malas. Esto no se limita al "heavy", sucede con todos los estilos que por desgracia tienden a despreciar al resto, dando muy comúnmente la situación de conocer a alguien con gustos musicales distintos y considerar su gusto como malo.
No se trata de que sea buena o mala música, solo es música, desde "El rey bajo la montaña" de Peer Gynt hasta la canción mas repetitiva de "house" (disculpadme si no lo escribo bien). Se trata de que solo es música, un mensaje y una forma, un método de transmitir sentimientos, una forma de vivir, si se me permite, y que cada cual tiene sus gustos, se trata de que igual que a ti puede no gustarte la tarta de queso y a otra persona encantarle, puede que vuestros gustos musicales sean distintos, no, de hecho, seguramente sean distintos, cada persona es diferente y tiene su opinión y sus gustos, y ahí es donde reside el problema principal de las corrientes o los estilos.
Si entras en una corriente generalizada te estarás limitando a ti mismo, no debe importarte si es Regge o Rock progresivo, se trata de que te guste, te divierta, te haga sentir bien, se trata de que esa canción te erice el vello. Escucha la música que quieras escuchar, no te limites a un estilo y que no te limite el resto de al gente. Que no te importe la opinión que generen tus gustos, ese es su problema. Del mismo modo no asumas la opinión general que genere tu grupo o estilo, no opines sin conocerlo, infórmate y genera tu propia opinión, porque si te mueves en contra de la "alienación" de estado y te alienas a ti mismo entrando en un movimiento que realmente no te representa lo único que logras es cambiar el color de tu collar.
No te conformes con opiniones a medias, la tuya es tuya y si debes elegir entre unas limitadas escoge la que mas se asemeje, pero jamás olvides lo que realmente opinas.
La fuerza no reside en el grupo, no reside en la masa, el poder real está en el individuo, en cada uno de ellos, en que es distinto al resto y cubre los pormenores de los otros. No ganarás una batalla siendo parte de un gran grupo, ganarás la batalla tu solo, pero con mas gente. El poder no es el número, el poder debes alcanzarlo tu mismo, con lo que eres, y ahí si lo deseas sumarte a otros, pero siempre recordando que eres tu por tu lucha, no por la vuestra.
Suena algo egoísta pero es mi opinión, esta es la que tenga y quizás en unos meses sea diferente, pero eso se deberá a que no me dejaré guiar por un estilo y valoraré las cosas detenidamente desde mi punto de vista.
Gracias por leer y hasta que el viento os traiga de vuelta.
martes, 8 de mayo de 2012
El Nombre Propio; Capítulo 1: Largo Sueño
El mundo despierta horas antes de que yo lo haga, pero no es algo que me preocupe. Cuando me digno a despertar, mas por el ruido exterior que por iniciativa propia, el espejo me devuelve un rostro cansado y somnoliento bajo una maraña de pelo blanco. Ese incómodo color de pelo siempre ha estado conmigo y pese a que al principio me lo teñía acabó por dejar de importarme, no así al resto del mundo.
Una vez salido de la ducha mi rostro presenta mucho mejor aspecto, y tras vestirme miro el reloj para descubrir que sorprendentemente estoy a tiempo de decidir si quiero ir a clase o no. Considero que no tengo nada mejor que hacer y me inclino por la primera opción, dirigiéndome a coger un autobús. En el largo viaje me da tiempo a pensar en todo y en nada , el mundo que me rodea cada vez me resulta mas inestable, lo siento menos real, como un sueño vívido o una lectura en la que te enfrascas. Todo a mi alrededor parece poco mas que papel pintado acompañado de un ruido sordo, como si pudiese rasgarlo y descubrir la realidad que hay debajo.
Entretenido con estos pensamientos llego a clase, a punto de entrar en ese desagradable edificio con la fachada de roca gris, pero entonces como si alguien hubiese oído mis plegarias ocurre un cambio como el que yo deseaba. El sol se apagó.
Así, sin mas, simplemente aquel Jueves a las 5 de la tarde el sol dejó de brillar, sin tan siquiera una explosión o un gran "Boom", solo dejó de lucir y al mirar al cielo ya no estaba ahí. En ese momento algo despertó dentro de mi, al irse el sol el mundo de pronto se volvió real, todo lo que unos segundos antes apenas era el reflejo distorsionado en la superficie de un lago pasó a parecerme completamente real, como el despertar de un sueño en el que el mundo deja de estar distorsionado y se torna tangible.
Cuando la euforia de aquel despertar acabó, descubrí que a diferencia de mi el resto de la gente se había dejado llevar por el miedo. Algunos simplemente comenzaron a huir sin ningún destino claro, salvo acaso refugiarse en sus casas, pero una gran parte reaccionó de forma diferente. Quizás también por el miedo, o tan solo por la avaricia iniciaron los disturbios y los saqueos. Muy rápido, mucho más de lo que cualquiera pudiera haber pensado, en apenas unos minutos estaban rompiendo escaparates y desvalijando tiendas.
Empezaron uno o dos, pero rápidamente otros se dejaron llevar por la inercia y se les unieron, y poco después comenzaron a asaltar a la gente y pelearse entre ellos, comportándose mas como hienas que como hombres.
Y yo me encontraba ahí en medio, mas despierto de lo que había estado nunca y con una sola idea en mente: "pasar por casa".
De alguna forma sabía que este cambio era permanente y tardaría algún tiempo en estabilizarse un poco, y para sobrevivir, tanto hasta ese momento como a partir de entonces necesitaba prepararme un poco, pero para poder llegar hasta mi casa necesitaría alguna forma de defenderme por si me atacaban aquellos "inerciales" como comenzaría a llamar a aquellos que se habían dejado llevar por la agresividad. Decidí entrar en un edificio en construcción situado a mi derecha, y tras buscar u poco encontré un tubo sólido de metal con un extremo cortado en diagonal que le daba cierta punta. Antes de volver a la calle decidí subir al piso superior de aquel edificio. Observé las calles de alrededor y me hice un plano mental del mejor camino hasta donde pude ver, evitando tiendas que estuvieran saqueando o que pudieran querer saquear. Me sorprendí de lo bien que veía teniendo en cuenta que tan solo las estrellas iluminaban la noche, así como del hecho de que no hacía tanto frío como debería.
Me permití sonreír, tanto por la situación como por las expectativas de como iba a evolucionar.
Gracias por leer y hasta que el viento os traiga de vuelta.
Una vez salido de la ducha mi rostro presenta mucho mejor aspecto, y tras vestirme miro el reloj para descubrir que sorprendentemente estoy a tiempo de decidir si quiero ir a clase o no. Considero que no tengo nada mejor que hacer y me inclino por la primera opción, dirigiéndome a coger un autobús. En el largo viaje me da tiempo a pensar en todo y en nada , el mundo que me rodea cada vez me resulta mas inestable, lo siento menos real, como un sueño vívido o una lectura en la que te enfrascas. Todo a mi alrededor parece poco mas que papel pintado acompañado de un ruido sordo, como si pudiese rasgarlo y descubrir la realidad que hay debajo.
Entretenido con estos pensamientos llego a clase, a punto de entrar en ese desagradable edificio con la fachada de roca gris, pero entonces como si alguien hubiese oído mis plegarias ocurre un cambio como el que yo deseaba. El sol se apagó.
Así, sin mas, simplemente aquel Jueves a las 5 de la tarde el sol dejó de brillar, sin tan siquiera una explosión o un gran "Boom", solo dejó de lucir y al mirar al cielo ya no estaba ahí. En ese momento algo despertó dentro de mi, al irse el sol el mundo de pronto se volvió real, todo lo que unos segundos antes apenas era el reflejo distorsionado en la superficie de un lago pasó a parecerme completamente real, como el despertar de un sueño en el que el mundo deja de estar distorsionado y se torna tangible.
Cuando la euforia de aquel despertar acabó, descubrí que a diferencia de mi el resto de la gente se había dejado llevar por el miedo. Algunos simplemente comenzaron a huir sin ningún destino claro, salvo acaso refugiarse en sus casas, pero una gran parte reaccionó de forma diferente. Quizás también por el miedo, o tan solo por la avaricia iniciaron los disturbios y los saqueos. Muy rápido, mucho más de lo que cualquiera pudiera haber pensado, en apenas unos minutos estaban rompiendo escaparates y desvalijando tiendas.
Empezaron uno o dos, pero rápidamente otros se dejaron llevar por la inercia y se les unieron, y poco después comenzaron a asaltar a la gente y pelearse entre ellos, comportándose mas como hienas que como hombres.
Y yo me encontraba ahí en medio, mas despierto de lo que había estado nunca y con una sola idea en mente: "pasar por casa".
De alguna forma sabía que este cambio era permanente y tardaría algún tiempo en estabilizarse un poco, y para sobrevivir, tanto hasta ese momento como a partir de entonces necesitaba prepararme un poco, pero para poder llegar hasta mi casa necesitaría alguna forma de defenderme por si me atacaban aquellos "inerciales" como comenzaría a llamar a aquellos que se habían dejado llevar por la agresividad. Decidí entrar en un edificio en construcción situado a mi derecha, y tras buscar u poco encontré un tubo sólido de metal con un extremo cortado en diagonal que le daba cierta punta. Antes de volver a la calle decidí subir al piso superior de aquel edificio. Observé las calles de alrededor y me hice un plano mental del mejor camino hasta donde pude ver, evitando tiendas que estuvieran saqueando o que pudieran querer saquear. Me sorprendí de lo bien que veía teniendo en cuenta que tan solo las estrellas iluminaban la noche, así como del hecho de que no hacía tanto frío como debería.
Me permití sonreír, tanto por la situación como por las expectativas de como iba a evolucionar.
Gracias por leer y hasta que el viento os traiga de vuelta.
El Nombre Propio; Capítulo 0
Ahora que tiempo no me falta, y viéndolo todo desde lejos, me dispongo a contar mi inmersión en la locura, o quizás tan solo el regreso a una realidad que hemos olvidado. Os aconsejo que no os encariñéis de mi en esta historia, pues soy el único culpable de todo cuanto sucede.
Gracias por leer y hasta que el viento os traiga de vuelta.
Gracias por leer y hasta que el viento os traiga de vuelta.
lunes, 7 de mayo de 2012
Comienzo de todo
Esto es solo el comienzo, no prometo escribir con regularidad, ni tan siquiera prometo escribir, esto es únicamente un pedacito de papel interminable en el que plasmar lo que desee, pero sois bienvenidos a ver lo que escribo.
Gracias por leer y hasta que el viento os traiga de vuelta.
Gracias por leer y hasta que el viento os traiga de vuelta.
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