"Miedo", al igual que "peligro", "dolor" o "imposible" es solo una palabra, y quizás por ello sea tan peligrosa. Si fuese algo mas simple, como "coche" "casa" o "esternocleidomastoideo" la cosa sería diferente, si representasen algo material, y no un elemento abstracto, la cosa cambiaría.
Pero resulta que no, simplemente son palabras, palabras que al no estar atadas a un elemento material poseen otro tipo de poder, uno mas abstracto, son palabras, y como tal poseen el significado que le demos, la amplitud de término que le otorgamos, y esa es la clave de su fuerza, pues en ciertos momentos, estas simples palabras pueden resultar absolutas, en mi caso "Miedo" e "Imposible" poseen un poder excepcional.
Las he vencido, a ambas, al Miedo y a lo que creí por Imposible, pero siempre acaban por volver, y siempre resultan absolutas. El Miedo parece una fuerza más de la naturaleza, parece que no se pueda afrontar, y múltiples veces es mi peor enemigo. Y como es lógico el Miedo va acompañado de "Imposible". Imposible es diferente, Imposible saca la fuerza de la voz de otras personas, pero cuando realmente es destructiva es cuando la interiorizo, cuando yo mismo lo siento Imposible, pues entonces es cuando el Miedo obtiene todo su poder. No importa entonces que piense, o que quiera o pueda hacer, pues simplemente es Imposible, y eso significa, Imposible, no se puede hacer, sea como sea, suceda lo que suceda, no se puede. Cuando Imposible pasa a ser parte de mi rendirse parece la última opción, y no importa cual sea la realidad, lo cerca que esté de cumplirse lo que yo considero "Imposible" porque para mí ya no lo lograré.
Imposible es algo que me acompaña siempre, supongo que la parte mas cobarde de mi, la que no quiere que intente nada por Miedo a fracaso, me la susurra desde el inicio, y en el momento en que me dejo vencer, en el momento en que fracaso por Miedo a fracasar, entonces Imposible se cumple, haciéndose mas fuerte para la próxima vez.
Imposible me atemoriza, por ridículo que sea, incluso mas que Miedo. Pero es por eso mismo, que cuando venzo, cuando Imposible quiebra, cuando reúno la fuerza, la valentía para superar al Miedo, cuando aún a pesar de Imposible sigo adelante, porque aquello por lo que lucho merece la pena la derrota, solo por la inexistente posibilidad de vencer, solo porque la rendición era demasiado simple, solo porque me lo debía a mi mismo... Entonces la victoria es el mas dulce de los néctares, y el superar ese imposible, o haber luchado hasta el final, hasta ver la última de las posibilidades apagarse, y un poco más. Cuando alcancé la grandeza, no por lograr, sino solo por darlo todo en el camino, por superar lo que jamás creí que superaría, por vencer un Miedo que me ahoga, entonces incluso la derrota merece la pena.
El Miedo es fuerte, pero está solo para hacernos precavidos, y para eliminar del camino a los débiles de alma. Si realmente deseas vencer, ni Miedo ni Imposible deben hacerte flaquear, pues Imposible es solo la palabra que usan los cobardes que sucumben ante el Miedo y son incapaces de luchar, pues no hay nada Imposible, nada si se intenta lo suficiente (y de forma adecuada, claro, no pretendas crear hielo dándole con un soplete al agua).
Son solo palabras, esa es su fuerza, y esa es su debilidad. No debo olvidarlo, nadie debe, de hecho.
Gracias por leer y hasta que el viento os traiga de vuelta.
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