Aún frenético por el combate, y entusiasmado por la victoria, salí de aquel edificio a medio construir, para sorprenderme de la agradable lluvia que caía, ligera y fresca, completamente ajena a la situación. Agradecí que así fuese, pues aunque luego pudiese pasar frío, en ese momento la lluvia calmó en parte mi dolor, e hizo, de algún modo, mas llevadero el asimilar lo que estaba ocurriendo. La lluvia, además, podría servirme para amortiguar mi ruido, pero algo me decía que esto no sería tan útil como cabía esperar. Sin perder mas tiempo inicié mi marcha, evitando calles concurridas o con comercios, y adentrándome más por callejones, logrando así evitar grandes grupos de Inerciales, al menos en su mayoría. Como no podía ser de otro modo acabé por encontrarme otro Inercial, por suerte solo de nuevo, que parecía estar festejando sobre lo que otrora fuese una persona. Me acerqué con cautela, y de nuevo aquel cuerpo desfigurado por una burla de expresiones humanas no pareció reaccionar ante mi presencia, al menos hasta que me acerqué a cierta distancia, mucho después de que pudiese verme, y algo antes de que pudiese oírme, una vez mas, al posar mi pie sobre el suelo, noté como si algo se rompiese en el aire, como si hubiese hecho explotar una burbuja por entrar en ella. La figura se volvió hacia mí, en posición amenazadora, mostrando sus ensangrentados dientes, y extendiendo las manos como si de garras se tratase, pero esta vez no le permití atacar, sabía lo que iba a hacer, no podía permitirme el beneficio de la duda, así que no lo hice. A la par que el se volvía, yo ya había iniciado mi carrera, apenas un par de pasos, seguidos de un salto, y allí, en el aire, con el brazo derecho atrasado portando la lanza, y el izquierdo adelantado para mantener un equilibrio, en ese segundo en el que giraba mi cuerpo, en ese instante en el que adelantaba mi brazo precedido por lo que utilizaba como lanza, en ese momento en el que el metal atravesaba el pecho de aquella figura para surgir mas abajo por su espalda, en ese preciso instante no hubo piedad en mi ser. No os pido que lo aceptéis, ni tan siquiera que lo entendáis, pero aquello para mí ya no era humano, ni animal siquiera, un animal no mata a otro sin necesidad y festeja sobre su cadáver, aquello para mi no era mas que una forma violenta de escoria, que se guiaba por sentimientos violentos y vacíos. Aquello no eran personas que buscaban sobrevivir, no estaban intentando subsistir, no se trataba de eso, ahora carecían de razones más que la pura violencia, o al menos así los consideraba. De algún modo, después de este corto enfrentamiento me sentí bien, en el primero había comprobado que aquello ya no era humano, y en este había asegurado que nada me impedía enfrentarme a ellos, y que eran fáciles de vencer, al menos solos y por sorpresa.
Me puse en pie tras la caída, y miré a mi alrededor para comprobar que no se habían acercado mas Inerciales por el revuelo. Quizás si no hubiese estado atento a otras cosas me habría percatado de que veía todavía mejor que antes, no se trataba de que mis ojos se adaptasen a la oscuridad, se trataba de otra cosa. Quizás si no hubiese continuado mi marcha al instante, o si no hubiese estado acompañada por el ruido sordo de la lluvia me habría dado cuenta de que aquellas débiles notas qué habían comenzado a sonar hacía poco, eran ahora mas fuertes y claras, que resonaban en mi mente, de fondo, aún difíciles de percibir, pero más fuerte que antes. Lenta y dulce, la melodía me acompañaba en mi ligera marcha, como haría siempre a partir de entonces.
Gracias por leer, y hasta que el viento os traiga de vuelta.
miércoles, 5 de septiembre de 2012
martes, 4 de septiembre de 2012
Cierto amigo
Tengo un amigo,es ese tipo de amigo que todos tenemos, y que siempre está ahí, queramos verlo o no. Es ese amigo que no se marcha nunca, no importa cuanto se lo digas, o lo que le hagas. Es ese amigo que te desanima a hacer cosas, que te dice que no saldrán bien, ese tipo de amigo que prefiere que todo se quede como está, que no avance, pues no ve la necesidad de ello, y dice que si las cosas cambian es seguro que saldrán mal. Es ese amigo que nunca se calla, y que seguirá hablando aún cuando lo ignoras. Es un amigo, al que por desgracia le hago mas caso del que debería. Me conoce, puede que mejor que nadie, sabe mis aspiraciones, mis metas, conoce mis debilidades, y muchas veces las usa para atacarme, y no me gusta que lo haga, pero está ahí, lo seguirá haciendo, y no parece que se vaya a marchar. No es del todo malo, lo cierto es que muchas veces me ha advertido de cosas que han pasado, y muchas otras me ha ayudado a evitar que pasasen. El problema es que en ciertas ocasiones le desoí, y las cosas salieron muy mal, y ahora es demasiado alarmista. Él se preocupa por mí, es posible que sea quien mas se preocupa por mi de entre toda la gente que conozco, pero se niega a dejarme avanzar. Esto último tampoco es cierto del todo, siempre puedo enfrentarme a él. Enfrentarme a él es una de las cosas mas difíciles de entre las que he hecho, pues aunque solo se trata de una "conversación", se defiende muy bien en este campo, él es al menos tan hábil en retórica como lo soy yo (si es que eso significa algo) e igual de listo, por lo que enfrentarse a él es una cosa, pero vencerlo es algo bien distinto. Cuando logro vencerlo, que no es tan a menudo como desearía, el se retira cortésmente, me deja vía libre, y no insiste mas, al menos con ese tema, o amenos que la situación cambie, pero aún a pesar de ello no tarda en volver. No es que se lo reproche, es su forma de ser, y sé que seguirá siendo así, y seguirá intentado impedirme avanzar, de modo que lo único que puedo hacer es cambiar yo, enfrentarme a él, y vencerlo. Si él no me abandona, solo puedo reforzarme lo suficiente como para vencer los enfrentamientos, pues no puedo permitir que me lastre, quizás otros dejaréis que este amigo os retenga, quizás a algunos no os importe, o quizás muchos ni tengáis ni entendáis mi problema, lo cierto es que no lo sé, lo único que sé es que yo tengo este amigo, uno que nunca me abandona, uno al que llamo Miedo.
Gracias por leer, y hasta que el viento os traiga de vuelta.
Gracias por leer, y hasta que el viento os traiga de vuelta.
La claridad de la superficie
Y cuando la soledad abrume tu alma, cuando rodee cada partícula de tu ser, cuando la sientas tanto dentro como fuera, entonces ¿que harás?
Ese será el instante en que recuerdes que estoy yo, que me tienes cuando me necesites, el momento en el que recuerdes que cabalgaré a tu lado en el mas oscuro de los senderos, el instante en el que veas que mi luz, aunque tenue, te iluminará allá donde ninguna otra llega.
¿Y que haré yo si sintiera esa soledad? ¿Que haré si el peso del mundo presiona mis hombros y me envía a las mas profundas tinieblas? Entonces me haré mas fuerte, nadaré hasta la superficie, guiado por la luz que emanas. Acabaré con mis demonios con la fuerza que me otorgas. Encararé a mis miedos con el valor que me infundes.
Todo siempre que no te marches, siempre que sea capaz de seguirte, siempre que no me pidas que me aleje.
Gracias por leer, y hasta que el viento os traiga de vuelta.
Ese será el instante en que recuerdes que estoy yo, que me tienes cuando me necesites, el momento en el que recuerdes que cabalgaré a tu lado en el mas oscuro de los senderos, el instante en el que veas que mi luz, aunque tenue, te iluminará allá donde ninguna otra llega.
¿Y que haré yo si sintiera esa soledad? ¿Que haré si el peso del mundo presiona mis hombros y me envía a las mas profundas tinieblas? Entonces me haré mas fuerte, nadaré hasta la superficie, guiado por la luz que emanas. Acabaré con mis demonios con la fuerza que me otorgas. Encararé a mis miedos con el valor que me infundes.
Todo siempre que no te marches, siempre que sea capaz de seguirte, siempre que no me pidas que me aleje.
Gracias por leer, y hasta que el viento os traiga de vuelta.
viernes, 17 de agosto de 2012
El Nombre Propio; Capítulo 4: Peso sobre los hombros
Abrió los ojos de golpe, parecía por el cielo que habían pasado un par de horas desde que amaneciese, y no tenía mucho tiempo que perder. Se levantó de la cama y escrutó con la mirada la habitación hasta que dio a parar con la ropa que había amontonado. Se la puso y comprobó como le sentaba. La chaqueta oscura era suficientemente holgada como para no interrumpir el movimiento, era resistente pero no pesaba demasiado. El pantalón, ajustado a la cadera para que no se cayese ni molestase era amplio para no frenar a las piernas, pero gozaba de una serie de cintos o cinchas para ajustarlo por si requería evitar el roce y el ruido. Las botas eran altas, algo por encima del tobillo, de cuero tratado a mano, siendo duras pero dejando un grado respetable de movilidad. La capucha que le había incluido a la chaqueta no tenía un objetivo fijo, pero podía resultar útil en algún momento.
Una vez hubo terminado de ponerse la ropa cayó en la cuenta de que había olvidado en el suelo una daga. Realmente no se trataba de una daga, pues la hoja medía mas o menos lo que su antebrazo, pero tampoco merecía ser llamada espada corta. Solo gozaba de filo por uno de los lados, y el otro, decorado con ribetes que recordaban al oleaje o al viento ocultaban una serie de aperturas pequeñas e irregulares.
Colocó la daga en el cinto, el cual, lleno de pequeños bolsillos y sacos llenó poco después de todas las herramientas que tenía, así como de un par de objetos que creyó que necesitaría, se colgó del cuello una cadena con un amuleto de plata, y por último tomó la espada que tenía apoyada sobre la pared.
Colocó la espada en su espalda, aprovechando unas sujeciones que había preparado para ello, y salió por la puerta.
Gozaba de cierto tiempo hasta que se diese "el cambio" (aunque tampoco estaba seguro de que sería el cambio exactamente). Esperó que no se cruzase con nadie por el camino, y fue rápidamente a una zona donde nunca había gente, buscó un punto algo elevado, dándole una visión general del pueblo. Sondeó con la mirada el pueblo, sabía que habría un punto de entrada en ese pueblo, pero no sabía cual sería.
Pasó varias horas pensando donde podría estar ese punto focal, sin una idea clara, y entonces ocurrió. Aquél Jueves a las 5 de la tarde el sol se apagó. Primero, simplemente dejó de brillar, se hizo oscuridad absoluta, pero entonces, un rayo de "luz" (si podríamos llamar a aquello luz) salió desde la tierra hasta el cielo, el rayo que vio provenía de una ciudad relativamente cercana, aquella "luz" era mas bien un cilindro de sombra pura, parecía absorber toda la luz cercana y llevarla para sí, y cuando ese rayo se desvaneció, unos minutos después, todo había cambiado.
Las estrellas brillaban mucho, todo estaba bañado por una tenue luz plateada, que permitía ver bien... Todo menos el cementerio. Él rió, -que absurdo- pensó -y que típico, ¿como no lo he pensado antes? los puntos focales siempre están en lugares emblemáticos, así es como les gusta.-
Sujetó la empuñadura de la espada y salió corriendo hacia el cementerio, a lo lejos oyó gritos y súplicas, parecía que la gente ya había comenzado a cambiar, no había nada que hacer por ellos, lo mejor que podía hacer era cerrar ese punto, así que apretó la marcha y corrió tan rápido como pudo.
Gracias por leer y hasta que el viento os traiga de vuelta.
Una vez hubo terminado de ponerse la ropa cayó en la cuenta de que había olvidado en el suelo una daga. Realmente no se trataba de una daga, pues la hoja medía mas o menos lo que su antebrazo, pero tampoco merecía ser llamada espada corta. Solo gozaba de filo por uno de los lados, y el otro, decorado con ribetes que recordaban al oleaje o al viento ocultaban una serie de aperturas pequeñas e irregulares.
Colocó la daga en el cinto, el cual, lleno de pequeños bolsillos y sacos llenó poco después de todas las herramientas que tenía, así como de un par de objetos que creyó que necesitaría, se colgó del cuello una cadena con un amuleto de plata, y por último tomó la espada que tenía apoyada sobre la pared.
Colocó la espada en su espalda, aprovechando unas sujeciones que había preparado para ello, y salió por la puerta.
Gozaba de cierto tiempo hasta que se diese "el cambio" (aunque tampoco estaba seguro de que sería el cambio exactamente). Esperó que no se cruzase con nadie por el camino, y fue rápidamente a una zona donde nunca había gente, buscó un punto algo elevado, dándole una visión general del pueblo. Sondeó con la mirada el pueblo, sabía que habría un punto de entrada en ese pueblo, pero no sabía cual sería.
Pasó varias horas pensando donde podría estar ese punto focal, sin una idea clara, y entonces ocurrió. Aquél Jueves a las 5 de la tarde el sol se apagó. Primero, simplemente dejó de brillar, se hizo oscuridad absoluta, pero entonces, un rayo de "luz" (si podríamos llamar a aquello luz) salió desde la tierra hasta el cielo, el rayo que vio provenía de una ciudad relativamente cercana, aquella "luz" era mas bien un cilindro de sombra pura, parecía absorber toda la luz cercana y llevarla para sí, y cuando ese rayo se desvaneció, unos minutos después, todo había cambiado.
Las estrellas brillaban mucho, todo estaba bañado por una tenue luz plateada, que permitía ver bien... Todo menos el cementerio. Él rió, -que absurdo- pensó -y que típico, ¿como no lo he pensado antes? los puntos focales siempre están en lugares emblemáticos, así es como les gusta.-
Sujetó la empuñadura de la espada y salió corriendo hacia el cementerio, a lo lejos oyó gritos y súplicas, parecía que la gente ya había comenzado a cambiar, no había nada que hacer por ellos, lo mejor que podía hacer era cerrar ese punto, así que apretó la marcha y corrió tan rápido como pudo.
Gracias por leer y hasta que el viento os traiga de vuelta.
martes, 7 de agosto de 2012
Solo palabras
"Miedo", al igual que "peligro", "dolor" o "imposible" es solo una palabra, y quizás por ello sea tan peligrosa. Si fuese algo mas simple, como "coche" "casa" o "esternocleidomastoideo" la cosa sería diferente, si representasen algo material, y no un elemento abstracto, la cosa cambiaría.
Pero resulta que no, simplemente son palabras, palabras que al no estar atadas a un elemento material poseen otro tipo de poder, uno mas abstracto, son palabras, y como tal poseen el significado que le demos, la amplitud de término que le otorgamos, y esa es la clave de su fuerza, pues en ciertos momentos, estas simples palabras pueden resultar absolutas, en mi caso "Miedo" e "Imposible" poseen un poder excepcional.
Las he vencido, a ambas, al Miedo y a lo que creí por Imposible, pero siempre acaban por volver, y siempre resultan absolutas. El Miedo parece una fuerza más de la naturaleza, parece que no se pueda afrontar, y múltiples veces es mi peor enemigo. Y como es lógico el Miedo va acompañado de "Imposible". Imposible es diferente, Imposible saca la fuerza de la voz de otras personas, pero cuando realmente es destructiva es cuando la interiorizo, cuando yo mismo lo siento Imposible, pues entonces es cuando el Miedo obtiene todo su poder. No importa entonces que piense, o que quiera o pueda hacer, pues simplemente es Imposible, y eso significa, Imposible, no se puede hacer, sea como sea, suceda lo que suceda, no se puede. Cuando Imposible pasa a ser parte de mi rendirse parece la última opción, y no importa cual sea la realidad, lo cerca que esté de cumplirse lo que yo considero "Imposible" porque para mí ya no lo lograré.
Imposible es algo que me acompaña siempre, supongo que la parte mas cobarde de mi, la que no quiere que intente nada por Miedo a fracaso, me la susurra desde el inicio, y en el momento en que me dejo vencer, en el momento en que fracaso por Miedo a fracasar, entonces Imposible se cumple, haciéndose mas fuerte para la próxima vez.
Imposible me atemoriza, por ridículo que sea, incluso mas que Miedo. Pero es por eso mismo, que cuando venzo, cuando Imposible quiebra, cuando reúno la fuerza, la valentía para superar al Miedo, cuando aún a pesar de Imposible sigo adelante, porque aquello por lo que lucho merece la pena la derrota, solo por la inexistente posibilidad de vencer, solo porque la rendición era demasiado simple, solo porque me lo debía a mi mismo... Entonces la victoria es el mas dulce de los néctares, y el superar ese imposible, o haber luchado hasta el final, hasta ver la última de las posibilidades apagarse, y un poco más. Cuando alcancé la grandeza, no por lograr, sino solo por darlo todo en el camino, por superar lo que jamás creí que superaría, por vencer un Miedo que me ahoga, entonces incluso la derrota merece la pena.
El Miedo es fuerte, pero está solo para hacernos precavidos, y para eliminar del camino a los débiles de alma. Si realmente deseas vencer, ni Miedo ni Imposible deben hacerte flaquear, pues Imposible es solo la palabra que usan los cobardes que sucumben ante el Miedo y son incapaces de luchar, pues no hay nada Imposible, nada si se intenta lo suficiente (y de forma adecuada, claro, no pretendas crear hielo dándole con un soplete al agua).
Son solo palabras, esa es su fuerza, y esa es su debilidad. No debo olvidarlo, nadie debe, de hecho.
Gracias por leer y hasta que el viento os traiga de vuelta.
Pero resulta que no, simplemente son palabras, palabras que al no estar atadas a un elemento material poseen otro tipo de poder, uno mas abstracto, son palabras, y como tal poseen el significado que le demos, la amplitud de término que le otorgamos, y esa es la clave de su fuerza, pues en ciertos momentos, estas simples palabras pueden resultar absolutas, en mi caso "Miedo" e "Imposible" poseen un poder excepcional.
Las he vencido, a ambas, al Miedo y a lo que creí por Imposible, pero siempre acaban por volver, y siempre resultan absolutas. El Miedo parece una fuerza más de la naturaleza, parece que no se pueda afrontar, y múltiples veces es mi peor enemigo. Y como es lógico el Miedo va acompañado de "Imposible". Imposible es diferente, Imposible saca la fuerza de la voz de otras personas, pero cuando realmente es destructiva es cuando la interiorizo, cuando yo mismo lo siento Imposible, pues entonces es cuando el Miedo obtiene todo su poder. No importa entonces que piense, o que quiera o pueda hacer, pues simplemente es Imposible, y eso significa, Imposible, no se puede hacer, sea como sea, suceda lo que suceda, no se puede. Cuando Imposible pasa a ser parte de mi rendirse parece la última opción, y no importa cual sea la realidad, lo cerca que esté de cumplirse lo que yo considero "Imposible" porque para mí ya no lo lograré.
Imposible es algo que me acompaña siempre, supongo que la parte mas cobarde de mi, la que no quiere que intente nada por Miedo a fracaso, me la susurra desde el inicio, y en el momento en que me dejo vencer, en el momento en que fracaso por Miedo a fracasar, entonces Imposible se cumple, haciéndose mas fuerte para la próxima vez.
Imposible me atemoriza, por ridículo que sea, incluso mas que Miedo. Pero es por eso mismo, que cuando venzo, cuando Imposible quiebra, cuando reúno la fuerza, la valentía para superar al Miedo, cuando aún a pesar de Imposible sigo adelante, porque aquello por lo que lucho merece la pena la derrota, solo por la inexistente posibilidad de vencer, solo porque la rendición era demasiado simple, solo porque me lo debía a mi mismo... Entonces la victoria es el mas dulce de los néctares, y el superar ese imposible, o haber luchado hasta el final, hasta ver la última de las posibilidades apagarse, y un poco más. Cuando alcancé la grandeza, no por lograr, sino solo por darlo todo en el camino, por superar lo que jamás creí que superaría, por vencer un Miedo que me ahoga, entonces incluso la derrota merece la pena.
El Miedo es fuerte, pero está solo para hacernos precavidos, y para eliminar del camino a los débiles de alma. Si realmente deseas vencer, ni Miedo ni Imposible deben hacerte flaquear, pues Imposible es solo la palabra que usan los cobardes que sucumben ante el Miedo y son incapaces de luchar, pues no hay nada Imposible, nada si se intenta lo suficiente (y de forma adecuada, claro, no pretendas crear hielo dándole con un soplete al agua).
Son solo palabras, esa es su fuerza, y esa es su debilidad. No debo olvidarlo, nadie debe, de hecho.
Gracias por leer y hasta que el viento os traiga de vuelta.
lunes, 6 de agosto de 2012
Un par de pasos.
Solo me restan unos pocos pasos, o al menos, eso es lo que creo ver. Hace tanto que comencé a caminar, que solo pensar que el final de esta parte del camino puede acabarse, me resulta absurdo. No me malinterpretéis, no se trata del fin del camino, aún siendo realmente el final de este trecho, solo cambiaré de sendero, un mero formalismo para seguir adelante, pero ello me sigue resultando sorprendente.
Marqué como objetivo uno que creí imposible de cumplir, quiero decir, todo hombre necesita fijarse una meta que nunca logrará, para así seguir adelante tras ella. Es necesario ansiar algo que no podrás tener, te fortalece, te enriquece... te hace grande, pues solo los débiles de alma escogen metas que saben que lograrán. Creí que esta sería mi meta imposible, pero ahora, la veo ante mi, tan clara, y por primera vez en mucho tiempo, alcanzable.
¿Que habría de pensar cuando lo que tomaba por sueño está tan cerca de ser real? ¿Que debería sentir? Sinceramente, no lo sé, pero si sé lo que realmente siento. Siento miedo, nervios, pero no un miedo agobiante, solo ese miedo amigable que te hace ser precavido, ese que te recuerda lo mucho que tienes que perder.
También puede que resulte que todo esto no sea mas que una ilusión, que mi meta sea tan imposible como siempre creí, o al menos tan lejana que me lo haga parecer... ¿Y entonces que? Entonces simplemente seguiré adelante, he hecho siempre, luchando día a día por tornar realidad mi sueño, sea esto posible o no.
Alguno os preguntaréis (si realmente alguien lee esto y no conoce el caso en concreto) cual es la situación exacta, que es lo que busco, cual es mi sueño, y yo os diré "¿Acaso importa?" ¿Tendría importancia alguna que buscase encontrar una nueva raza de zarigüeya o inventar una receta de estofado? Ese no es el punto, no se trata (al menos para vosotros) de cual es la meta, sino de la búsqueda de la misma, de realmente ir tras ella, sea lo que sea que signifique en casa momento (aunque esto pueda ser en ciertos momentos simplemente ser paciente y esperar).
Gracias por leer y hasta que el viento os traiga de vuelta.
Marqué como objetivo uno que creí imposible de cumplir, quiero decir, todo hombre necesita fijarse una meta que nunca logrará, para así seguir adelante tras ella. Es necesario ansiar algo que no podrás tener, te fortalece, te enriquece... te hace grande, pues solo los débiles de alma escogen metas que saben que lograrán. Creí que esta sería mi meta imposible, pero ahora, la veo ante mi, tan clara, y por primera vez en mucho tiempo, alcanzable.
¿Que habría de pensar cuando lo que tomaba por sueño está tan cerca de ser real? ¿Que debería sentir? Sinceramente, no lo sé, pero si sé lo que realmente siento. Siento miedo, nervios, pero no un miedo agobiante, solo ese miedo amigable que te hace ser precavido, ese que te recuerda lo mucho que tienes que perder.
También puede que resulte que todo esto no sea mas que una ilusión, que mi meta sea tan imposible como siempre creí, o al menos tan lejana que me lo haga parecer... ¿Y entonces que? Entonces simplemente seguiré adelante, he hecho siempre, luchando día a día por tornar realidad mi sueño, sea esto posible o no.
Alguno os preguntaréis (si realmente alguien lee esto y no conoce el caso en concreto) cual es la situación exacta, que es lo que busco, cual es mi sueño, y yo os diré "¿Acaso importa?" ¿Tendría importancia alguna que buscase encontrar una nueva raza de zarigüeya o inventar una receta de estofado? Ese no es el punto, no se trata (al menos para vosotros) de cual es la meta, sino de la búsqueda de la misma, de realmente ir tras ella, sea lo que sea que signifique en casa momento (aunque esto pueda ser en ciertos momentos simplemente ser paciente y esperar).
Gracias por leer y hasta que el viento os traiga de vuelta.
lunes, 18 de junio de 2012
El Nombre Propio; Capítulo 3: Música en mis oídos
Bajé las escaleras del edificio, seguramente mas alegre de lo que convendría, y desde luego haciendo mas ruido del que debía, pues llamé la atención de un inercial que posiblemente pasara cerca y lo atraje hasta la puerta, donde lo encontré. La clara y escasa luz del exterior recortaba su silueta en la puerta, dejando ver solo una figura medio encorvada y quieta. Me detuve, justo al final de las escaleras, apreté la mano en la que portaba aquella lanza improvisada, me coloqué en posición estable y tensé los músculos, esperando a que aquel inercial se moviese. No podría decir cuanto tiempo pasó, pero me pareció ridículamente largo, y acabé por avanzar.Al acercarme, alcancé a distinguir como aquella figura posaba su vista en mi. No parecía nervioso, ni angustiado por mi presencia, ni inquieto en modo alguno, parecía que la aguardase en aquel lugar. Por un momento pensé que quizás me viese como uno de su grupo, o quizás fuese una de las pocas personas que quedaran cuerdas. Ni lo uno ni lo otro, casi a la mitad de la distancia entre la puerta y las escaleras, justo en el instante en que posé mi pie en el suelo noté como si quebrase algún tipo de película, como si pisase un cristal y de pronto la actitud de la figura cambió radicalmente. Alzó la cara a los cielos, levantó las manos a los lados de su cuerpo, dejándolas a la altura de los hombros encogiendo los mismos, en una posición tensa a un paso entre una súplica y una amenaza, y entonces gritó. Gritó, o hizo algo similar, pero lo que salió de su garganta podría haber encogido el corazón del alma mas valiente, aquel desesperante sonido paro tras un par de segundos, y entonces aquella figura arremetió contra mí. Mientras se acercaba intenté cubrirme, no lo suficiente, ni lo suficientemente rápido, pues cuando chocó nos lanzó por los aires, forcejeé mientras me golpeaba y mordía, mientras arañaba y pateaba intenté zafarme. Rodamos por el suelo para acabar chocando contra algo sólido, posiblemente una columna, golpe que por desgracia impactó en mi espalda. Me estremecí, mientras el se apartaba y volvía a lanzarse contra mí. Esta vez lo esperaba, extendí mi brazo izquierdo, golpeando con mi puño en medio de su rostro, él se desvió y apartó, para volver a atacarme, tenía la nariz rota pero no sangraba. Volvió a cargar, siempre del mismo modo: saltaba, me golpeaba y se apartaba para repetir el proceso. Unas veces le golpeé, y otras tantas lo aparté, pero seguí recibiendo muchos golpes. Me dolía todo el cuerpo, tenía el brazo izquierdo entumecido y el derecho... el derecho aún portaba la lanza, no la había usado, no tenía espacio para manejarla bien, y tampoco tenía muchas fuerzas, pero podía usarla de otro modo. Me aproveché de ella para ponerme en pie entre un ataque y el siguiente y tas desviar su carga coloqué el extremo plano contra la columna, y la punta hacia el suelo, de modo que trazaba un ángulo de 45 grados. Esperé su siguiente ataque y la levanté.
Apenas la alcé, el cuerpo que contra mí arremetía se encontró con ella. Atravesó su pecho, saliendo por su espalda. No habría tenido fuerzas para mantener la lanza alzada contra la carga yo solo, pero la columna de mi espalda hizo la mayor parte del trabajo. El cuerpo atravesado estaba ante mi, sin vida, y aunque debería sentirme abatido por lo que hice, en su lugar una satisfacción y un sabor de dulce victoria me inundó. Había vencido, es cierto que acabé malparado, pero en ese momento solo importó que había vencido. La felicidad volvió a ser lo único en mi mente, y una suave música comenzó a sonar débil en mis oídos, apenas un zumbido lejano, pero ahí estaba.
Gracias por leer y hasta que el viento os traiga de vuelta.
Apenas la alcé, el cuerpo que contra mí arremetía se encontró con ella. Atravesó su pecho, saliendo por su espalda. No habría tenido fuerzas para mantener la lanza alzada contra la carga yo solo, pero la columna de mi espalda hizo la mayor parte del trabajo. El cuerpo atravesado estaba ante mi, sin vida, y aunque debería sentirme abatido por lo que hice, en su lugar una satisfacción y un sabor de dulce victoria me inundó. Había vencido, es cierto que acabé malparado, pero en ese momento solo importó que había vencido. La felicidad volvió a ser lo único en mi mente, y una suave música comenzó a sonar débil en mis oídos, apenas un zumbido lejano, pero ahí estaba.
Gracias por leer y hasta que el viento os traiga de vuelta.
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