Abrió los ojos de golpe, parecía por el cielo que habían pasado un par de horas desde que amaneciese, y no tenía mucho tiempo que perder. Se levantó de la cama y escrutó con la mirada la habitación hasta que dio a parar con la ropa que había amontonado. Se la puso y comprobó como le sentaba. La chaqueta oscura era suficientemente holgada como para no interrumpir el movimiento, era resistente pero no pesaba demasiado. El pantalón, ajustado a la cadera para que no se cayese ni molestase era amplio para no frenar a las piernas, pero gozaba de una serie de cintos o cinchas para ajustarlo por si requería evitar el roce y el ruido. Las botas eran altas, algo por encima del tobillo, de cuero tratado a mano, siendo duras pero dejando un grado respetable de movilidad. La capucha que le había incluido a la chaqueta no tenía un objetivo fijo, pero podía resultar útil en algún momento.
Una vez hubo terminado de ponerse la ropa cayó en la cuenta de que había olvidado en el suelo una daga. Realmente no se trataba de una daga, pues la hoja medía mas o menos lo que su antebrazo, pero tampoco merecía ser llamada espada corta. Solo gozaba de filo por uno de los lados, y el otro, decorado con ribetes que recordaban al oleaje o al viento ocultaban una serie de aperturas pequeñas e irregulares.
Colocó la daga en el cinto, el cual, lleno de pequeños bolsillos y sacos llenó poco después de todas las herramientas que tenía, así como de un par de objetos que creyó que necesitaría, se colgó del cuello una cadena con un amuleto de plata, y por último tomó la espada que tenía apoyada sobre la pared.
Colocó la espada en su espalda, aprovechando unas sujeciones que había preparado para ello, y salió por la puerta.
Gozaba de cierto tiempo hasta que se diese "el cambio" (aunque tampoco estaba seguro de que sería el cambio exactamente). Esperó que no se cruzase con nadie por el camino, y fue rápidamente a una zona donde nunca había gente, buscó un punto algo elevado, dándole una visión general del pueblo. Sondeó con la mirada el pueblo, sabía que habría un punto de entrada en ese pueblo, pero no sabía cual sería.
Pasó varias horas pensando donde podría estar ese punto focal, sin una idea clara, y entonces ocurrió. Aquél Jueves a las 5 de la tarde el sol se apagó. Primero, simplemente dejó de brillar, se hizo oscuridad absoluta, pero entonces, un rayo de "luz" (si podríamos llamar a aquello luz) salió desde la tierra hasta el cielo, el rayo que vio provenía de una ciudad relativamente cercana, aquella "luz" era mas bien un cilindro de sombra pura, parecía absorber toda la luz cercana y llevarla para sí, y cuando ese rayo se desvaneció, unos minutos después, todo había cambiado.
Las estrellas brillaban mucho, todo estaba bañado por una tenue luz plateada, que permitía ver bien... Todo menos el cementerio. Él rió, -que absurdo- pensó -y que típico, ¿como no lo he pensado antes? los puntos focales siempre están en lugares emblemáticos, así es como les gusta.-
Sujetó la empuñadura de la espada y salió corriendo hacia el cementerio, a lo lejos oyó gritos y súplicas, parecía que la gente ya había comenzado a cambiar, no había nada que hacer por ellos, lo mejor que podía hacer era cerrar ese punto, así que apretó la marcha y corrió tan rápido como pudo.
Gracias por leer y hasta que el viento os traiga de vuelta.
viernes, 17 de agosto de 2012
martes, 7 de agosto de 2012
Solo palabras
"Miedo", al igual que "peligro", "dolor" o "imposible" es solo una palabra, y quizás por ello sea tan peligrosa. Si fuese algo mas simple, como "coche" "casa" o "esternocleidomastoideo" la cosa sería diferente, si representasen algo material, y no un elemento abstracto, la cosa cambiaría.
Pero resulta que no, simplemente son palabras, palabras que al no estar atadas a un elemento material poseen otro tipo de poder, uno mas abstracto, son palabras, y como tal poseen el significado que le demos, la amplitud de término que le otorgamos, y esa es la clave de su fuerza, pues en ciertos momentos, estas simples palabras pueden resultar absolutas, en mi caso "Miedo" e "Imposible" poseen un poder excepcional.
Las he vencido, a ambas, al Miedo y a lo que creí por Imposible, pero siempre acaban por volver, y siempre resultan absolutas. El Miedo parece una fuerza más de la naturaleza, parece que no se pueda afrontar, y múltiples veces es mi peor enemigo. Y como es lógico el Miedo va acompañado de "Imposible". Imposible es diferente, Imposible saca la fuerza de la voz de otras personas, pero cuando realmente es destructiva es cuando la interiorizo, cuando yo mismo lo siento Imposible, pues entonces es cuando el Miedo obtiene todo su poder. No importa entonces que piense, o que quiera o pueda hacer, pues simplemente es Imposible, y eso significa, Imposible, no se puede hacer, sea como sea, suceda lo que suceda, no se puede. Cuando Imposible pasa a ser parte de mi rendirse parece la última opción, y no importa cual sea la realidad, lo cerca que esté de cumplirse lo que yo considero "Imposible" porque para mí ya no lo lograré.
Imposible es algo que me acompaña siempre, supongo que la parte mas cobarde de mi, la que no quiere que intente nada por Miedo a fracaso, me la susurra desde el inicio, y en el momento en que me dejo vencer, en el momento en que fracaso por Miedo a fracasar, entonces Imposible se cumple, haciéndose mas fuerte para la próxima vez.
Imposible me atemoriza, por ridículo que sea, incluso mas que Miedo. Pero es por eso mismo, que cuando venzo, cuando Imposible quiebra, cuando reúno la fuerza, la valentía para superar al Miedo, cuando aún a pesar de Imposible sigo adelante, porque aquello por lo que lucho merece la pena la derrota, solo por la inexistente posibilidad de vencer, solo porque la rendición era demasiado simple, solo porque me lo debía a mi mismo... Entonces la victoria es el mas dulce de los néctares, y el superar ese imposible, o haber luchado hasta el final, hasta ver la última de las posibilidades apagarse, y un poco más. Cuando alcancé la grandeza, no por lograr, sino solo por darlo todo en el camino, por superar lo que jamás creí que superaría, por vencer un Miedo que me ahoga, entonces incluso la derrota merece la pena.
El Miedo es fuerte, pero está solo para hacernos precavidos, y para eliminar del camino a los débiles de alma. Si realmente deseas vencer, ni Miedo ni Imposible deben hacerte flaquear, pues Imposible es solo la palabra que usan los cobardes que sucumben ante el Miedo y son incapaces de luchar, pues no hay nada Imposible, nada si se intenta lo suficiente (y de forma adecuada, claro, no pretendas crear hielo dándole con un soplete al agua).
Son solo palabras, esa es su fuerza, y esa es su debilidad. No debo olvidarlo, nadie debe, de hecho.
Gracias por leer y hasta que el viento os traiga de vuelta.
Pero resulta que no, simplemente son palabras, palabras que al no estar atadas a un elemento material poseen otro tipo de poder, uno mas abstracto, son palabras, y como tal poseen el significado que le demos, la amplitud de término que le otorgamos, y esa es la clave de su fuerza, pues en ciertos momentos, estas simples palabras pueden resultar absolutas, en mi caso "Miedo" e "Imposible" poseen un poder excepcional.
Las he vencido, a ambas, al Miedo y a lo que creí por Imposible, pero siempre acaban por volver, y siempre resultan absolutas. El Miedo parece una fuerza más de la naturaleza, parece que no se pueda afrontar, y múltiples veces es mi peor enemigo. Y como es lógico el Miedo va acompañado de "Imposible". Imposible es diferente, Imposible saca la fuerza de la voz de otras personas, pero cuando realmente es destructiva es cuando la interiorizo, cuando yo mismo lo siento Imposible, pues entonces es cuando el Miedo obtiene todo su poder. No importa entonces que piense, o que quiera o pueda hacer, pues simplemente es Imposible, y eso significa, Imposible, no se puede hacer, sea como sea, suceda lo que suceda, no se puede. Cuando Imposible pasa a ser parte de mi rendirse parece la última opción, y no importa cual sea la realidad, lo cerca que esté de cumplirse lo que yo considero "Imposible" porque para mí ya no lo lograré.
Imposible es algo que me acompaña siempre, supongo que la parte mas cobarde de mi, la que no quiere que intente nada por Miedo a fracaso, me la susurra desde el inicio, y en el momento en que me dejo vencer, en el momento en que fracaso por Miedo a fracasar, entonces Imposible se cumple, haciéndose mas fuerte para la próxima vez.
Imposible me atemoriza, por ridículo que sea, incluso mas que Miedo. Pero es por eso mismo, que cuando venzo, cuando Imposible quiebra, cuando reúno la fuerza, la valentía para superar al Miedo, cuando aún a pesar de Imposible sigo adelante, porque aquello por lo que lucho merece la pena la derrota, solo por la inexistente posibilidad de vencer, solo porque la rendición era demasiado simple, solo porque me lo debía a mi mismo... Entonces la victoria es el mas dulce de los néctares, y el superar ese imposible, o haber luchado hasta el final, hasta ver la última de las posibilidades apagarse, y un poco más. Cuando alcancé la grandeza, no por lograr, sino solo por darlo todo en el camino, por superar lo que jamás creí que superaría, por vencer un Miedo que me ahoga, entonces incluso la derrota merece la pena.
El Miedo es fuerte, pero está solo para hacernos precavidos, y para eliminar del camino a los débiles de alma. Si realmente deseas vencer, ni Miedo ni Imposible deben hacerte flaquear, pues Imposible es solo la palabra que usan los cobardes que sucumben ante el Miedo y son incapaces de luchar, pues no hay nada Imposible, nada si se intenta lo suficiente (y de forma adecuada, claro, no pretendas crear hielo dándole con un soplete al agua).
Son solo palabras, esa es su fuerza, y esa es su debilidad. No debo olvidarlo, nadie debe, de hecho.
Gracias por leer y hasta que el viento os traiga de vuelta.
lunes, 6 de agosto de 2012
Un par de pasos.
Solo me restan unos pocos pasos, o al menos, eso es lo que creo ver. Hace tanto que comencé a caminar, que solo pensar que el final de esta parte del camino puede acabarse, me resulta absurdo. No me malinterpretéis, no se trata del fin del camino, aún siendo realmente el final de este trecho, solo cambiaré de sendero, un mero formalismo para seguir adelante, pero ello me sigue resultando sorprendente.
Marqué como objetivo uno que creí imposible de cumplir, quiero decir, todo hombre necesita fijarse una meta que nunca logrará, para así seguir adelante tras ella. Es necesario ansiar algo que no podrás tener, te fortalece, te enriquece... te hace grande, pues solo los débiles de alma escogen metas que saben que lograrán. Creí que esta sería mi meta imposible, pero ahora, la veo ante mi, tan clara, y por primera vez en mucho tiempo, alcanzable.
¿Que habría de pensar cuando lo que tomaba por sueño está tan cerca de ser real? ¿Que debería sentir? Sinceramente, no lo sé, pero si sé lo que realmente siento. Siento miedo, nervios, pero no un miedo agobiante, solo ese miedo amigable que te hace ser precavido, ese que te recuerda lo mucho que tienes que perder.
También puede que resulte que todo esto no sea mas que una ilusión, que mi meta sea tan imposible como siempre creí, o al menos tan lejana que me lo haga parecer... ¿Y entonces que? Entonces simplemente seguiré adelante, he hecho siempre, luchando día a día por tornar realidad mi sueño, sea esto posible o no.
Alguno os preguntaréis (si realmente alguien lee esto y no conoce el caso en concreto) cual es la situación exacta, que es lo que busco, cual es mi sueño, y yo os diré "¿Acaso importa?" ¿Tendría importancia alguna que buscase encontrar una nueva raza de zarigüeya o inventar una receta de estofado? Ese no es el punto, no se trata (al menos para vosotros) de cual es la meta, sino de la búsqueda de la misma, de realmente ir tras ella, sea lo que sea que signifique en casa momento (aunque esto pueda ser en ciertos momentos simplemente ser paciente y esperar).
Gracias por leer y hasta que el viento os traiga de vuelta.
Marqué como objetivo uno que creí imposible de cumplir, quiero decir, todo hombre necesita fijarse una meta que nunca logrará, para así seguir adelante tras ella. Es necesario ansiar algo que no podrás tener, te fortalece, te enriquece... te hace grande, pues solo los débiles de alma escogen metas que saben que lograrán. Creí que esta sería mi meta imposible, pero ahora, la veo ante mi, tan clara, y por primera vez en mucho tiempo, alcanzable.
¿Que habría de pensar cuando lo que tomaba por sueño está tan cerca de ser real? ¿Que debería sentir? Sinceramente, no lo sé, pero si sé lo que realmente siento. Siento miedo, nervios, pero no un miedo agobiante, solo ese miedo amigable que te hace ser precavido, ese que te recuerda lo mucho que tienes que perder.
También puede que resulte que todo esto no sea mas que una ilusión, que mi meta sea tan imposible como siempre creí, o al menos tan lejana que me lo haga parecer... ¿Y entonces que? Entonces simplemente seguiré adelante, he hecho siempre, luchando día a día por tornar realidad mi sueño, sea esto posible o no.
Alguno os preguntaréis (si realmente alguien lee esto y no conoce el caso en concreto) cual es la situación exacta, que es lo que busco, cual es mi sueño, y yo os diré "¿Acaso importa?" ¿Tendría importancia alguna que buscase encontrar una nueva raza de zarigüeya o inventar una receta de estofado? Ese no es el punto, no se trata (al menos para vosotros) de cual es la meta, sino de la búsqueda de la misma, de realmente ir tras ella, sea lo que sea que signifique en casa momento (aunque esto pueda ser en ciertos momentos simplemente ser paciente y esperar).
Gracias por leer y hasta que el viento os traiga de vuelta.
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