lunes, 18 de marzo de 2013

La crónica del séptimo día.

Antes de comenzar a contar nada, creo necesario explicar la situación. Quizá debiera decir el año en el que me encuentro, pero lo ignoro, así como el resto del mundo. Para mí hoy es por quincuajesimo tercera vez el séptimo día, pues todo acabó entonces. Me explicaré.

Desde que tengo memoria se trataba de un tema continuamente, cuando era apenas un niño despertaba gran temor entre la gente, pero a medida que fui creciendo todo el mundo acabó por tranquilizarse y lo tomó con tranquilidad, y es que, por absurdo que suene, se había calculado cuando estallaría el sol. ¡Ninguna broma! Pero afortunadamente el hecho se predijo muchos años antes (17, para ser exactos) y permitió que el gobierno mundial se organizase. Ciertamente los avances tecnológicos sucedidos en menos de dos décadas fueron impresionantes. Lo primero que se hizo fue introducir en el núcleo terrestre cargas de HT14, unos amplificadores térmicos que, utilizando el propio calor del núcleo, generaban calor adicional, solucionando el problema de la falta de calor que se daría. Paradójicamente el problema de el eje de gravitación se solucionó solo, pues se predijo que se daría una particularidad con el estallido del sol, y es que la concentración de la fuerza explosiva no sería muy grande, pero justo en el epicentro produciría lo que los científicos llamaron un "nido de polilla", el cual se basa en una zona de gran concentración de pequeños agujeros negros que se van generando y cerrando continuamente, impidiendo que se expandan, pero generando un campo gravitacional suficiente para atrapar al sistema solar, o a su mayoría.

La última parte fue la mas difícil, y la que falló. La explosión generaría dos ondas expansivas distintas, y muy seguidas que alcanzarían la tierra, y necesitábamos protegernos de ellas. Esto se solucionó a la par que  la ausencia de luz. La mayor obra arquitectónica y de ingeniería jamás vista comenzó. 
Toda la tierra fue cubierta por un campo de escudos de una aleación a la que llamamos "Thaleo", y se le colocó un circuito. La misión del "espejo de diamante" como algunos lo llamaron, era absorber las ondas expansivas, refractar toda la luz, y aprovechar toda esa energía para llegar al conocido como "punto de generación". Se supone que el Thaleo es capaz de absorber energía, cambiado su composición y obteniendo ciertas propiedades a medida que absorbe mayor energía. El punto donde deja de adquirir propiedades se le llamó "punto de generación", y aunque calculado, nunca se había alcanzado.

Era todo una magnífica idea, pero como siempre, algo tenía que arruinarlo. El séptimo día, una semana antes de lo que estaba previsto estalló nuestro querido sol. Una semana, ni mas ni menos. Se acertó una previsión de 17 años, y se falló por una semana, y eso significó nuestra perdición. Todo el espejo de diamantes saltó por los aires y cayó al suelo como una preciosa lluvia de espadas blancas, y en el lugar de impacto de la onda, en lo que hace tiempo fue América, se generó un vórtice electromagnético. Una tormenta constante lo cubre, y las nubes no nos permiten cruzar, ni ver lo que hay allí dentro. El gobierno mundial se replegó, y se refugió en alguna parte a salvo de el caos que mora la superficie. Por fortuna, parte de la estructura que sostenía al espejo de diamantes sigue en pie, y algunos de los fragmentos que allí siguen emiten una débil luz, iluminando levemente la eterna oscuridad. Aguanté en mi casa todo el tiempo que pude, pero sabía que antes o después tendría que salir, así que hoy, por quincuajesimo tercera vez séptimo día, salgo de mi refugio, sin estar seguro de que me encontraré.

Y antes de que se me olvide me presentaré. Me llamo Liello, y éste es mi diario.


Gracias por leer, y hasta que el viento os traiga de vuelta. P.D.: Feliz cumpleaños, espero que te guste.

lunes, 28 de enero de 2013

La Probeta

El silencio se adueña totalmente del espacio, haciendo que unas uñas arañando el cristal resulten un sonido atronador. El frío, seco y calmo, avanza progresivamente, devorando todo cuanto hay ante él. No hay cabida para las sombras, ni refugio en ellas, pues toda la superficie está bañada por el sol. En aquel limitado espacio bajo el cristal todo está descubierto, todo es evidente y está a una simple mirada para quien lo observa desde arriba. Al principio intentaba escapar, pero pronto se dio cuenta de que no había lugar por donde hacerlo, luego se negó a participar en el extraño experimento del que era objeto, pero de nuevo cayó en la cuenta con rapidez de que nunca había tenido posibilidad de elegir. Poco a poco se fue sumiendo en la desesperación, hasta que su mente acabó por quebrarse. Su tiempo ahora se ocupa en vagar erráticamente, recorriendo los mismos pasos una y otra vez dentro de esa cúpula de cinco kilómetros. Lo único que varía de una vez a otra es las huellas que restan de sus viajes, que más o menos profundas, más o menos distanciadas son la prueba de la existencia de tiempo anterior, y son el único refugio de su mente, el único lugar donde se resguardan los restos de su cordura.

Gracias por leer y hasta que el viento os traiga de vuelta. 

martes, 8 de enero de 2013

Refugio

Supongo que aún cuando todo se derrumba, cuando parece que nada puede abrigarme, aún me resta esto, aún a pesar de todo siempre tendré cobijo en este rincón, o eso espero. 
Me dedico a mirar atrás, solo para caer en la cuenta de cuanto dejé por el camino, como aquellas cosas que en su momento me hacían ser yo, lo que me caracterizó en distintos momentos de mi vida quedó tirado a los lados del camino. Viendo esto no puedo por menos que preguntarme cuanto de lo que ahora soy dejaré mas adelante. 
Supongo que antes o después esta será una de las cosas que deje atrás, cuando ya no tenga vías para expresarme, supongo que al final acabaré por dejar de hacer todo cuanto hoy hago, haré otras cosas, pero lo que hoy me hace ser yo habrá desaparecido. 
Algún día miraré atrás de nuevo, pensaré en cuanto habré cambiado y me resignaré. Acabaré por rendirme de intentar ser yo, o de intentar que mi personalidad perdure mas allá de lo que es "cómodo" y "común". Seré otro individuo mas en la marea de población, que inerte seguirá a la mayoría y se sentirá incómodo cuando actúe diferente, el hábito podrá mas que la voluntad, y entonces, aburrido y reclinado en un sillón, pensado en como fui dejando atrás los artes me preguntaré que porqué lo hice, me odiaré por abandonarlos y por haberme tornado en algo incapaz de canalizarlos, por estar encerrado dentro de mi propia vida, por haber perdido todo refugio.

lunes, 10 de diciembre de 2012

Espera

Los minutos se hacen eternos aguardando a que acabe el día y pueda hablar un rato contigo. La sola idea es suficiente para que los nervios afloren en mi estómago, recordando lo dulce de tus labios, y lo elegante de tus líneas. Es algún tipo de dulce tortura, pues pese a que hace la espera inaguantable, de algún modo me da los ánimos para seguir esperando.

Todo esto me es ajeno, te miro a los ojos y veo mas cariño del que sé que emiten los míos, y de algún modo es reconfortante, pero no deja de resultarme extraño. Produce una agradecida calidez, mirarte a los ojos, besarte, o tenerte entre mis brazos, me hace sentir seguridad y comodidad. Tienes el don de hacer que todo resulte simple y natural, así como el poder de hacer que cada día me gustes un poco mas que el anterior.

No sé ni como seguir, este texto carece de forma o elegancia, no posee el estilo que creo poseen otros textos que escribo, pero me imperaba escribirlo, lo siento, me gustaría haber escrito algo mas bello, pero parece que carezco de la concentración suficiente.

Gracias por leer, y hasta que el viento os traiga de vuelta.

miércoles, 5 de diciembre de 2012

El Nombre Propio, Interludio 1: La culpa

La lluvia y el viento azotan los árboles, que resisten impasibles, no así lo hacen sus ramas, que se agitan violentamente de forma errática. La rama de un roble repiquetea contra el cristal de la ventana, dentro, aún a pesar del fuego de la chimenea, el frío inunda la estancia, cuya única presencia es la silueta de una figura que la luz recorta en el umbral de una puerta abierta por donde entra la lluvia torrencial, y que impide que el calor se acumule. De algún modo, y a pesar de el ajetreo de mas allá de esas paredes de piedra que por la puerta entra, la presencia de esa figura hace que en la habitación reine la calma. La figura decide entrar, cerrando la puerta tras de sí, y se deja caer en una butaca cercana, poniéndole al escrutinio del fuego que arde en la chimenea. Tras el pelo mojado, unos ojos llorosos observan el temblor nervioso de sus manos, y su mente lucha por calmar su respiración acelerada.
Su mirada perdida revela que en realidad no está viendo lo que tiene delante. Sus pensamientos vuelan, ligeros y veloces, con un nerviosismo que la quietud de su cuerpo no refleja. Sus labios se entreabren al tiempo que una voz tenue, a punto de quebrar entona unos lamentos.
-No podía saberlo, solo intenté hacerlo lo mejor posible, solo actué lo mejor que supe...-
Su voz quiebra en llanto, y el torrente de emociones de su interior aprovecha para escapar. Aún a pesar de que el calor ya ha tomado la sala, el frío atenaza su corazón, y como un ruido sordo, el dolor y el miedo golpean sus oídos. Siente un vacío en el estómago, y una soledad en su alma que nada tiene que ver con la ausencia de otra persona en el lugar, así como con la certeza de la ausencia futura de una única persona. Y allí, quieto y solo, sintiendo un frío que proviene de su interior, emplea sus siguientes horas, huyendo de la realidad, buscando la fuerza para enfrentarla.

domingo, 18 de noviembre de 2012

En ninguna parte

Hacía tiempo que no escribía, y lo cierto es que ya lo estaba echando en falta. Lo cierto es que tampoco tengo nada que escribir, no es como otras ocasiones que tenía un texto al que no lograba dar forma, o que no encontraba tiempo para plasmarlo, esta vez simplemente no hay texto. Es una sensación extraña, no del todo nueva, pero me es prácticamente ajena, y sobre todo durante tanto tiempo. 
Produce una desagradable sensación de vacío, como cuando alguien que te es cercano y que siempre ha estado a tu vera desaparece, la misma sensación de terror que deja el escalón imaginario extra que te hace caer al vacío unos escasos centímetros que parecen kilómetros. No es una sensación dolorosa, ni te hace sufrir, es mas bien angustiosa, como una quemazón constante en la parte interior del labio debido a un pequeño corte, o esa herida en el talón que te produce una bota y que te incordia todo el día. 
De algún modo también genera esa ligera desorientación de la cadencia de una meta, aún teniéndolas, es una desagradable sensación. 
No sé muy bien como seguir, como he dicho, esta vez no hay texto, así que considero dejarlo aquí, espero el texto vuelva de nuevo en algún momento.

Gracias por leer, y hasta que el viento os traiga de vuelta.

domingo, 21 de octubre de 2012

Un paso al abismo

No estoy muy seguro de como empezar este texto, de hecho, ni tan siquiera estoy seguro de que quiero decir, no sé que tema voy a tratar, ni sobre que voy a reflexionar a lo largo de este escrito, pero confío en que salga, pues de veras necesito escribir. Quizás no entendáis la sensación, pero es abrumadora, te mueres por escribir, o dibujar, necesitas urgentemente hacerlo, pero no sabes que dibujar, o mejor dicho, no sabes como dibujarlo, como plasmar lo que pretendes plasmar. Es un mal que no se lo deseo a nadie. Es una sensación extraña, similar a ir componiendo una melodía en tu mente. Primero no es mas que un ligero soniquete, con un ritmo mas o menos definido, pero, a medida que lo vas sacando, le vas dando forma, o él mismo toma la forma que tiene. Así hacen los textos. Muchas veces la parte mas difícil es el decidirse a iniciarlo, comenzar, pues una vez que ya ha comenzado a salir, terminará por hacerlo solo, y tomará la forma que merece, o que posee, si consideramos que realmente tiene una forma antes de que tu se la des. Debo admitir que esta parte es una sensación sumamente agradable, casi vale la pena la agonía de tenerlo encerrado por la liberación que produce el lograr plasmarlo. De hecho no, no se trata de que "casi valga la pena", la vale, completa y absolutamente, merece la pena el entregarlo todo a este modo, a plasmarlo por escrito, merece la pena todos esos momentos de angustia cuando no logras sacarlo, merece la pena el miedo que te invade cuando comienzas a sacarlo sin saber que es lo que saldrá, solo por ver que sale solo, que toma la forma, que te liberas de todo eso. Por supuesto que lo hace. Esto no se limita a este caso. Por lo general, si logras supera el miedo al vacío, a la caída, resulta que tienes la mayor parte del trabajo hecha. El solo luchar en la batalla ya te hace vencedor, siempre que no te rindas en el transcurso de la misma.
Siento estos desvaríos, pero en ocasiones la mejor forma de recordar como son las cosas es ponerlas por escrito.

Gracias por leer, y hasta que el viento os traiga de vuelta.