lunes, 18 de julio de 2016

Una bola de fuego a la cara

Salgo del baño, con una toalla en la cintura y secándome el pelo con otra. Afuera aún reina la oscuridad y una leve llovizna golpea las ventanas. Entro en la cocina, modesta pero acogedora, y me dirijo directamente a la cafetera. El filtro, el agua, el café molido... ¿dónde está el café molido? Caigo en la cuenta y una disimulada sonrisa se dibuja en mi rostro. Echo a andar hasta la habitación y, al verla tumbada en la cama, aún dormida, la sonrisa deja de ser disimulada.
Me reclino y la beso suavemente. Ella, sin abrir los ojos busca mis labios con los suyos, y después se queja.
-Mnph ¿Qué quieres?-
-¿Te acuerdas de dónde dejaste ayer el café?-
-No lo sé, no me acuerdo.- Se niega a abrir los ojo y se gira, dándome la espalda.
En ese momento su pelo parece una mancha de tinta negra sobre la almohada, y la línea de su cuello me parece lo más bonito que he visto nunca.
-Atenea, tengo que irme a trabajar...-
-No te vayas, quédate aquí conmigo.-
-...y tú tienes que ir a clase.-
-Dah, las clases de hoy son un coñazo, el profesor es imbécil... Además, qué diligente eres siempre con eso de ir a trabajar, ¿has ligado con alguna compañera?- Pregunta con voz juguetona.
Me río.
-Para nada. Sabes perfectamente que eres la única con tan mal gusto.- Digo bromeando. En cuanto oyes eso te enderezas, sentándote en la cama al tiempo que me miras fijamente a los ojos. Pones tu mano en mi nuca, la subes enredándola en mi pelo, me traes hacia ti y me besas. Al separarnos te aproximas a mi oído.
-No te permito que digas esas tonterías.- Me susurras.
Te echas hacia atrás, tirando de mí, haciéndome caer sobre la cama.
-Hoy vas a llegar tarde al trabajo.- No es una pregunta, es una afirmación, me estás informando de tu decisión. Te doy un largo beso.
-Está bien, me deben un montón de días libres.- Sonrío, sonríes.

Gracias por leer y hasta que el viento os traiga de vuelta.

martes, 23 de febrero de 2016

El eco de mi voz

Ahí estás de nuevo, tratando de asumir la realidad. Pues resulta que por mucho que ella trate de negarlo, ya no forma parte de tu vida. Ahora puedes llorar, puedes rezar a mil dioses que no existen, susurrarle a divinidades en las que no crees, pero nada va a cambiar. Suplícale al karma, a la suerte, al azar o al destino, o a como sea que quieras llamar al orden natural que desees que rija el mundo, suplícale una oportunidad futura, pídele paz, descanso, una salida de la realidad.
Pero no hay salida.
La única puerta es plata y carmesí, es parda y azul, es unidireccional, y ni tan siquiera puedes tomarla. Porque en el fondo te sigues alimentando de esa pequeña esperanza, porque quieres que todo tenga un significado, crees que puedes darle un sentido a tu vida, lograr que alguien sea feliz...
Hacer a alguien feliz, una idea absurdamente ambiciosa para quien apenas se mantiene en pie.
Así que dime, ¿qué vas a hacer? ¿Vas a esperar y rezar por que todo se solucione de algún modo? ¿A que el tiempo sane las heridas? ¿A acostumbrarte al dolor? En ese caso tengo malas noticias para ti.
El tiempo no hace nada solo, y tampoco vas a conseguir tomar una resolución definitiva. En algún momento estarás completamente convencido, tendrás claro qué tienes que hacer, y te creerás invencible, y al momento siguiente serás incapaz de ver luz alguna. Porque la vida es dura. Porque la vida duele. Porque son todas esas cosas las que hacen que merezca la pena.
Harás daño a la gente que te rodea, quieras o no, te sentirás miserable por dañar a quien más amas, y te preguntarás cómo siguen a tu lado, y toda esa gente te hará daño a ti, quieran o no.

Es normal que estés triste, es normal que te sientas solo... vacío. Fue mucho tiempo y ya no está, lo extraño sería que estuvieses bien. Te duele más a ti que a ella, eso también es normal.

Pero todo irá bien, al final todo irá bien. Todo se acabará de un modo u otro, y entonces todo dará igual, así que lo importante es el camino hasta entonces.
Los dos sabemos que nunca la olvidarás, son demasiadas cosas juntos, demasiadas experiencias, tantos momentos buenos, tantos momentos malos, tantas cosas que te ayudó a superar... demonios, ¿cómo no ibas a echarla de menos?

Ella ya no está, pero tampoco se ha ido. Acabará marchándose, de ti depende cuanto tarde en hacerlo. Repito, no hay resoluciones definitivas, habrá momentos buenos, momentos malos y momentos terribles, la idea es hacer que merezca la pena... Que con el tiempo los primeros vayan siendo más numerosos que los segundos y los terceros.

Maldito estúpido, deja de llorar por que la caja de bombones se acabó, que vas a estropear la de galletas. Está bien, no es lo mismo, las galletas no son tan dulces, no son tan agradables... Pero son un sano desayuno para comer a diario, y tienden a durar más.

Mi pequeño niño idiota, sé lo mucho que duele, conozco tu miedo, tu desesperación. Sé lo tangible y abrumadora que es esta soledad, pero necesitas salir adelante... necesitas levantarte, necesitas querer hacerlo...
Venga maldito estúpido, si no alzas la cabeza no podrás ver todas las manos que te tienden.

Tu vida nunca volverá a ser igual, nada lo será, y nada lo es jamás. Y nunca serás igual de feliz que fueses con ella, no serás más... o menos, sencillamente... distinto, y no hay nada malo con ello.

Te topaste con una persona maravillosa, y desafortunadamente no estuviste a la altura. Quizá algún día llegues a estarlo, y muy probablemente jamás puedas comprobarlo, pero esa esperanza sigue ahí, y costará mucho librarse de ella.

Nada de esto es fácil, las cosas valiosas raramente lo son. Mucho ánimo "boboso" (como diría ella), tienes una dura batalla ante ti, pero ambos sabemos que tienes mucho que ganar y rendirse no es una alternativa.

Sé que te lo digo poco a menudo canijo, pero te quiero. Has crecido mucho y muy rápido, por fuera y por dentro, y no suelo ser demasiado amable contigo, pero te quiero.

Necesitamos estar en paz, hazme un favor y da lo mejor de ti de ahora en adelante, no podemos permitirnos demasiados errores.

Volveremos a hablar pronto, no dudo que lo necesitarás, pero me alegra que ahora estés en paz.