Antes de comenzar a contar nada, creo necesario explicar la situación. Quizá debiera decir el año en el que me encuentro, pero lo ignoro, así como el resto del mundo. Para mí hoy es por quincuajesimo tercera vez el séptimo día, pues todo acabó entonces. Me explicaré.
Desde que tengo memoria se trataba de un tema continuamente, cuando era apenas un niño despertaba gran temor entre la gente, pero a medida que fui creciendo todo el mundo acabó por tranquilizarse y lo tomó con tranquilidad, y es que, por absurdo que suene, se había calculado cuando estallaría el sol. ¡Ninguna broma! Pero afortunadamente el hecho se predijo muchos años antes (17, para ser exactos) y permitió que el gobierno mundial se organizase. Ciertamente los avances tecnológicos sucedidos en menos de dos décadas fueron impresionantes. Lo primero que se hizo fue introducir en el núcleo terrestre cargas de HT14, unos amplificadores térmicos que, utilizando el propio calor del núcleo, generaban calor adicional, solucionando el problema de la falta de calor que se daría. Paradójicamente el problema de el eje de gravitación se solucionó solo, pues se predijo que se daría una particularidad con el estallido del sol, y es que la concentración de la fuerza explosiva no sería muy grande, pero justo en el epicentro produciría lo que los científicos llamaron un "nido de polilla", el cual se basa en una zona de gran concentración de pequeños agujeros negros que se van generando y cerrando continuamente, impidiendo que se expandan, pero generando un campo gravitacional suficiente para atrapar al sistema solar, o a su mayoría.
La última parte fue la mas difícil, y la que falló. La explosión generaría dos ondas expansivas distintas, y muy seguidas que alcanzarían la tierra, y necesitábamos protegernos de ellas. Esto se solucionó a la par que la ausencia de luz. La mayor obra arquitectónica y de ingeniería jamás vista comenzó.
Toda la tierra fue cubierta por un campo de escudos de una aleación a la que llamamos "Thaleo", y se le colocó un circuito. La misión del "espejo de diamante" como algunos lo llamaron, era absorber las ondas expansivas, refractar toda la luz, y aprovechar toda esa energía para llegar al conocido como "punto de generación". Se supone que el Thaleo es capaz de absorber energía, cambiado su composición y obteniendo ciertas propiedades a medida que absorbe mayor energía. El punto donde deja de adquirir propiedades se le llamó "punto de generación", y aunque calculado, nunca se había alcanzado.
Era todo una magnífica idea, pero como siempre, algo tenía que arruinarlo. El séptimo día, una semana antes de lo que estaba previsto estalló nuestro querido sol. Una semana, ni mas ni menos. Se acertó una previsión de 17 años, y se falló por una semana, y eso significó nuestra perdición. Todo el espejo de diamantes saltó por los aires y cayó al suelo como una preciosa lluvia de espadas blancas, y en el lugar de impacto de la onda, en lo que hace tiempo fue América, se generó un vórtice electromagnético. Una tormenta constante lo cubre, y las nubes no nos permiten cruzar, ni ver lo que hay allí dentro. El gobierno mundial se replegó, y se refugió en alguna parte a salvo de el caos que mora la superficie. Por fortuna, parte de la estructura que sostenía al espejo de diamantes sigue en pie, y algunos de los fragmentos que allí siguen emiten una débil luz, iluminando levemente la eterna oscuridad. Aguanté en mi casa todo el tiempo que pude, pero sabía que antes o después tendría que salir, así que hoy, por quincuajesimo tercera vez séptimo día, salgo de mi refugio, sin estar seguro de que me encontraré.
Y antes de que se me olvide me presentaré. Me llamo Liello, y éste es mi diario.
Gracias por leer, y hasta que el viento os traiga de vuelta. P.D.: Feliz cumpleaños, espero que te guste.