lunes, 28 de enero de 2013

La Probeta

El silencio se adueña totalmente del espacio, haciendo que unas uñas arañando el cristal resulten un sonido atronador. El frío, seco y calmo, avanza progresivamente, devorando todo cuanto hay ante él. No hay cabida para las sombras, ni refugio en ellas, pues toda la superficie está bañada por el sol. En aquel limitado espacio bajo el cristal todo está descubierto, todo es evidente y está a una simple mirada para quien lo observa desde arriba. Al principio intentaba escapar, pero pronto se dio cuenta de que no había lugar por donde hacerlo, luego se negó a participar en el extraño experimento del que era objeto, pero de nuevo cayó en la cuenta con rapidez de que nunca había tenido posibilidad de elegir. Poco a poco se fue sumiendo en la desesperación, hasta que su mente acabó por quebrarse. Su tiempo ahora se ocupa en vagar erráticamente, recorriendo los mismos pasos una y otra vez dentro de esa cúpula de cinco kilómetros. Lo único que varía de una vez a otra es las huellas que restan de sus viajes, que más o menos profundas, más o menos distanciadas son la prueba de la existencia de tiempo anterior, y son el único refugio de su mente, el único lugar donde se resguardan los restos de su cordura.

Gracias por leer y hasta que el viento os traiga de vuelta. 

martes, 8 de enero de 2013

Refugio

Supongo que aún cuando todo se derrumba, cuando parece que nada puede abrigarme, aún me resta esto, aún a pesar de todo siempre tendré cobijo en este rincón, o eso espero. 
Me dedico a mirar atrás, solo para caer en la cuenta de cuanto dejé por el camino, como aquellas cosas que en su momento me hacían ser yo, lo que me caracterizó en distintos momentos de mi vida quedó tirado a los lados del camino. Viendo esto no puedo por menos que preguntarme cuanto de lo que ahora soy dejaré mas adelante. 
Supongo que antes o después esta será una de las cosas que deje atrás, cuando ya no tenga vías para expresarme, supongo que al final acabaré por dejar de hacer todo cuanto hoy hago, haré otras cosas, pero lo que hoy me hace ser yo habrá desaparecido. 
Algún día miraré atrás de nuevo, pensaré en cuanto habré cambiado y me resignaré. Acabaré por rendirme de intentar ser yo, o de intentar que mi personalidad perdure mas allá de lo que es "cómodo" y "común". Seré otro individuo mas en la marea de población, que inerte seguirá a la mayoría y se sentirá incómodo cuando actúe diferente, el hábito podrá mas que la voluntad, y entonces, aburrido y reclinado en un sillón, pensado en como fui dejando atrás los artes me preguntaré que porqué lo hice, me odiaré por abandonarlos y por haberme tornado en algo incapaz de canalizarlos, por estar encerrado dentro de mi propia vida, por haber perdido todo refugio.