Hacía tiempo que no escribía, y lo cierto es que ya lo estaba echando en falta. Lo cierto es que tampoco tengo nada que escribir, no es como otras ocasiones que tenía un texto al que no lograba dar forma, o que no encontraba tiempo para plasmarlo, esta vez simplemente no hay texto. Es una sensación extraña, no del todo nueva, pero me es prácticamente ajena, y sobre todo durante tanto tiempo.
Produce una desagradable sensación de vacío, como cuando alguien que te es cercano y que siempre ha estado a tu vera desaparece, la misma sensación de terror que deja el escalón imaginario extra que te hace caer al vacío unos escasos centímetros que parecen kilómetros. No es una sensación dolorosa, ni te hace sufrir, es mas bien angustiosa, como una quemazón constante en la parte interior del labio debido a un pequeño corte, o esa herida en el talón que te produce una bota y que te incordia todo el día.
De algún modo también genera esa ligera desorientación de la cadencia de una meta, aún teniéndolas, es una desagradable sensación.
No sé muy bien como seguir, como he dicho, esta vez no hay texto, así que considero dejarlo aquí, espero el texto vuelva de nuevo en algún momento.
Gracias por leer, y hasta que el viento os traiga de vuelta.